
Pedro Sánchez, este jueves en Bruselas, durante la reunión del Consejo Europeo. EFE
Sánchez llega a las 100 derrotas en el Congreso: sin impuesto a las eléctricas, sin Presupuestos y con ministros reprobados
El Gobierno vivió el pasado jueves cinco derrotas más y el horizonte parece igual de desalentador debido a la división de sus socios.
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El Pleno que se vivió el pasado jueves en el Congreso de los Diputados fue esperpéntico pero, en realidad, no fue excepcional. Al finalizar la jornada, Pedro Sánchez acabó acumulando cinco nuevas derrotas parlamentarias. Ya lleva un centenar desde que arrancó la legislatura y el horizonte no parece que vaya a estar más despejado, sino todo lo contrario.
La debilidad parlamentaria que sufre el PSOE, con varios socios del "bloque de investidura" votando en contra de las iniciativas del Gobierno, ha llevado al PP a redoblar la exigencia de elecciones anticipadas. Sánchez ya da por descontado que no logrará aprobar los Presupuestos de este año y no tiene apoyos para llevar al Congreso asuntos tan relevantes como el incremento del gasto militar.
El portavoz del PP, Borja Sémper, dijo este viernes que Sánchez ya no tiene "ni mayoría social ni parlamentaria" y que "debe dar la palabra a los españoles". "¿En qué legitimidad política sustenta el mantenerse en el poder?", añadió desde Santander.
Faes, la fundación que preside José María Aznar, también ha lanzado un editorial exigiendo a Sánchez que anticipe las elecciones generales. Y por estos mismos motivos: "Un gobierno podrá ser multicolor, pero o sus decisiones son colegiadas o ya no es un gobierno", dice la fundación.
Según un recuento realizado por Europa Press, el Gobierno acumuló ya la semana pasada 94 votaciones perdidas. El jueves, el PSOE sufrió otra derrota en una moción del PP sobre las cesiones migratorias, tres en las enmiendas a la Ley contra el Desperdicio Alimentario (incluyendo la desprotección del lobo) y se tumbó la creación de la Agencia Estatal de Salud Pública.
La suma llegó así a 99 derrotas, a las puertas de la centena. Esta cifra no sólo incluye las iniciativas legislativas que no ha logrado sacar adelante el Gobierno, sino también las mociones que se han aprobado en contra del criterio del PSOE.
Aunque las del pasado jueves no fueron derrotas excesivamente trascendentes, sí sirvieron para demostrar su debilidad. Especialmente la de la Agencia Estatal de Salud Pública, un asunto que el Gobierno daba por aprobado ya que contaba, en un inicio, con el respaldo tanto del PP como de Junts.
Junts cambió su voto porque el Gobierno vetó, con un procedimiento muy discutido, otras tres enmiendas que venían del Senado a la Ley de Desperdicio Alimentario(incluyendo la rebaja del IVA a los alimentos básicos). El PP hizo lo mismo, agravado por el tono agresivo de la ministra Mónica García durante su intervención en la tribuna del Congreso. Al final, Sánchez no pudo sacar adelante una nueva Agencia que contaba con el respaldo de casi toda la Cámara.
El partido de Carles Puigdemont también se unió al PP y al PNV para aprobar que el lobo se pudiera volver a cazar, en contra de lo que quería el Gobierno.
El abandono de sus aliados de investidura se produce en un momento en el que, paradójicamente, el Ejecutivo celebraba haber encauzado las relaciones con Junts tras acordar el reparto de menores migrantes no acompañados y la cesión de competencias migratorias a Cataluña.
Derrota tras derrota
Lo vivido el jueves es sólo una parada más en el camino desde que, el 10 de enero del año pasado, el Gobierno vivió su primera derrota parlamentaria. Entonces, Podemos y Junts tumbaron el real decreto que incluía una reforma del subsidio por desempleo y que había sido elaborado por el Ministerio de Trabajo de Yolanda Díaz.
Desde entonces y en total, según el recuento de Europa Press, han caído tres decretos leyes, la senda de estabilidad y cuatro proposiciones de ley del grupo Socialista en el Congreso: la lucha contra el proxenetismo, la reforma del artículo 35 de la Ley de Extranjería, una sobre el testamento vital y otra sobre vivienda.
Además, en mayo del año pasado el Gobierno tuvo que retirar su reforma de la Ley del Suelo para evitar que decayese por la falta de apoyos. Al retirarla, el Ejecutivo evitaba que fuera tumbada y tener que empezar de cero todo el trámite. Eso es lo que va a pasar ahora con el proyecto de ley para la creación de la Agencia Estatal de Salud Pública.
El PSOE tampoco ha conseguido evitar que la Cámara Baja tramite una ley de Sumar para reconocer la nacionalidad a los saharauis nacidos bajo la Administración española y que la oposición logre aprobar enmiendas en sus propias leyes. La del lobo del jueves fue un ejemplo, pero quizás la más dolorosa fue cuando socios como Junts y PNV ayudaron a descafeinar la reforma fiscal.
Moncloa también tuvo que dar marcha atrás y reducir drásticamente su decreto de ayudas sociales, a principios de este año, para que Junts no se lo tumbase en el Congreso. Que el Gobierno no fuera capaz de sacar adelante un decreto de medidas sociales en la que incluso se incluían ayudas a los afectados de la dana, da cuenta de la complicación del panorama parlamentario para Sánchez.
Por si fuera poco, el Congreso también ha reprobado al ministro de Transportes, Óscar Puente, y al del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
Futuro complicado
A pesar de todas estas derrotas, el gran problema para Sánchez no es la acumulación de votaciones perdidas, sino la sensación de que la situación no va a cambiar. Según ha publicado este diario, el presidente del Gobierno ya ha empezado a trasladar a su entorno que renuncia a presentar unos Presupuestos para 2025.
Se trata de la primera vez en la democracia que España está funcionando con unos Presupuestos prorrogados, aprobados por un Congreso de los Diputados distinto al actual. Y todavía queda en el aire si en otoño intentará abordar los Presupuestos del año que viene, para al menos intentar aprobar estos en tiempo y forma.
Pero los Presupuestos no son el único frente. Moncloa tiene intención de aumentar el gasto militar, en línea con lo que está pidiendo la Unión Europea, y no puede llevarlo al Congreso porque no cuenta con el apoyo de sus socios. Ni siquiera con su socio de coalición.
De hecho, Sumar votó el jueves también en contra de aumentar el gasto militar y a favor de sacar a España de la OTAN. El Gobierno se partió en dos en materia de defensa y la semana que viene podría volver a partirse en dos, pero en materia tributaria.
Esto se debe a que Hacienda vetará la proposición de ley de Sumar para que el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) quede exento de tributar el IRPF. Pero la formación de Yolanda Díaz puede unir sus votos a los del PP para levantar el veto y, si sigue la unión en la tramitación parlamentaria, la ley podría aprobarse incluso en contra del criterio del PSOE.
Además, el PSOE y Gobierno también están teniendo problemas para cuadrar el círculo y poder sacar adelante medidas como su reforma de la acusación popular o la reducción de la jornada laboral, entre otras. A pesar de ello, en Moncloa siguen insistiendo en que estirarán la legislatura hasta 2027.