Una ciudad repleta de turistas.

Una ciudad repleta de turistas. Istock

Sevilla

Esta es la calle de Sevilla conquistada por los extranjeros: "Solo pasan grupos siguiendo un paraguas de colores"

Esta vía, dedicada los italianos, es un trasiego constante de visitantes que se dirigen a conocer el centro de la capital.

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En pleno centro histórico de Sevilla, entre callejuelas estrechas y edificios llenos de historia, se esconde un rincón que ha sido testigo de todos los cambios que sufre la ciudad.

Durante años, sus adoquines han visto pasar a reyes y comerciantes que ahora se sustituyen por miles de turistas que buscan sacar la mejor panorámica de la Giralda.

Esta calle, cuyo nombre esconde un vínculo con Italia, rinde homenaje a los soldados que ayudaron en la conquista de la ciudad en el siglo XIII. Su historia se remonta a Plasencia, una ciudad italiana de donde vinieron muchos combatientes que lucharon junto al rey Fernando III en 1248 para tomar Sevilla.

El centro de Sevilla está inundado de turistas.

El centro de Sevilla está inundado de turistas. Istock

Como reconocimiento a su apoyo, la ciudad les dedicó esta calle, que ha evolucionado con el paso del tiempo, aunque para muchos ya ha perdido su esencia.

Hoy en día, esta calle, llamada Placentines, es una de las más visitadas por quienes quieren llevarse una foto perfecta de la Giralda. Su ubicación la convierte en un punto de paso casi obligatorio en cualquier ruta turística por Sevilla. Un turismo que está claro que ha cambiado la vida de la zona.

Las tiendas de toda la vida han desaparecido, dejando su lugar a bares enfocados a los turistas y a las míticas tiendas de souvenirs. El comercio local ha tenido que reinventarse, apostando por abanicos, imanes y botellas de agua fría pensando en los visitantes más que en sus vecinos.

Una transformación que ha generado opiniones divididas entre los sevillanos. Y es que aunque algunos valoran el impulso económico que trae el turismo, otros como María, vecina de la zona, lamentan la pérdida del encanto tradicional de la calle: "solo pasan grupos siguiendo un paraguas de colores".

Esta sevillana explica que todo el encanto que tiene esta zona "se ha perdido" por la aglomeración turística que sufre, y no solo en vacaciones, ya que según detalla es "una cosa constante" en el día a día.

Y es que lo que ocurre en Placentines es un reflejo de lo que pasa en otras zonas del centro de la capital, ya que encontrar un equilibrio entre visitantes y residentes cada vez está siendo más difícil.

Tal como señalan los vecinos del casco histórico, en los últimos años los cambios que se han producido en sus calles parecen responder más a los intereses del turismo que a las necesidades reales de los sevillanos. Unos cambios con los que ellos sienten que cada vez los dejan más de lado.

A pesar de ello, Placentines sigue siendo una de las callejuelas más históricas y encantadoras de la ciudad.

Además, goza de gran renombre, pues es una de las calles principales por las que las hermandades transitan de regreso a sus templos después de completar la estación de penitencia en la Catedral durante la Semana Santa.

Así, este rincón sigue siendo un punto clave de la capital andaluza. Su historia, sus vistas y su ambiente lo convierten en un espacio donde el pasado y el presente parecen haberse mezclado en una lugar que sigue evolucionando sin perder del todo su esencia.