
El pueblo más pequeño de Arizona tiene 14 habitantes: con un cañón espectacular y en plena Ruta 66
El pueblo más pequeño de Arizona tiene 14 habitantes: con un cañón espectacular y en plena Ruta 66
Una pequeña comunidad en el corazón de la histórica carretera.
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En el desierto de Arizona, Estados Unidos, se encuentra Crozier, un diminuto pueblo con solo 14 habitantes según el censo más reciente. Situado en el condado de Mohave, esta pequeña comunidad se ha mantenido en el tiempo como un punto casi desconocido dentro de la icónica Ruta 66, una de las carreteras más legendarias del país.
Crozier es una de esas paradas casi olvidadas en la histórica carretera que alguna vez conectó Chicago con Los Ángeles. A lo largo de los años, la población del pueblo ha disminuido, convirtiéndolo en uno de los municipios menos habitados de Arizona. A pesar de su reducido número de residentes, la comunidad sigue figurando en los mapas como un punto de referencia dentro del condado de Mohave, un área que atrae a viajeros, motociclistas y aventureros que recorren la mítica Ruta 66.
El aislamiento de este lugar lo hace un lugar diferente a otras localidades del estado. Sin grandes tiendas, hoteles o centros comerciales, es un reflejo de la vida tranquila y remota que caracteriza a muchos asentamientos en el suroeste de Estados Unidos.
Un cañón con paisajes impresionantes
Uno de los atractivos naturales más destacados en sus alrededores es el Cañón Crozier, una formación geológica atravesada por el Truxton Wash. Este cañón es reconocido por sus impresionantes paisajes desérticos, donde se pueden observar formaciones rocosas únicas y una vegetación característica de la región.
El Truxton Wash, aunque seco durante gran parte del año, es un arroyo intermitente que atraviesa la zona, contribuyendo a la biodiversidad local. Esta característica hace del cañón un lugar interesante para los amantes de la geología y la naturaleza, ofreciendo vistas espectaculares que contrastan con la aridez del desierto de Arizona.
A pesar de ser un pueblo prácticamente deshabitado, esta localidad sigue formando parte del imaginario de los viajeros que recorren la Ruta 66 en busca de experiencias auténticas. Sus alrededores ofrecen paisajes solitarios y la sensación de estar en una parte olvidada de Estados Unidos, donde el tiempo parece haberse detenido.