Protector bucal de retención siendo limpiado con un cepillo de dientes.

Protector bucal de retención siendo limpiado con un cepillo de dientes. iStock

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Ni agua caliente ni pasta de dientes: esto es lo que recomiendan los dentistas para limpiar tu férula

Las férulas dentales necesitan una limpieza adecuada para evitar la acumulación de bacterias y prolongar su vida útil.

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Las férulas dentales han pasado a ser parte del día a día de muchas personas, tanto para todos aquellos que tienen que utilizarlas como parte de un tratamiento para corregir problemas en la mordida o la alineación de sus piezas dentales, como para quienes simplemente las usan para proteger la dentadura mientras duermen, principalmente si sufren de bruxismo.

Para que estas se mantengan en óptimas condiciones de higiene y siga siendo seguro su uso, evitando posibles infecciones o problemas relacionados con la higiene dental, además de para que su durabilidad sea mayor, es imprescindible que se limpien de la forma correcta. Para hacerlo, no hay nada mejor que tener en cuenta las recomendaciones de los expertos, que explican las técnicas a seguir para mantenerlas libres de residuos y malos olores.

Las férulas dentales están en constante contacto con la saliva, lo que puede llevar a que en ellas se acaben por depositar y acumular una gran cantidad de residuos orgánicos y minerales que, dado el caso de que no se eliminen de la forma correcta, pueden acabar por provocar daños a nivel bucal. Asimismo, los materiales con los que se fabrican, como el acrílico o el plástico, necesitan de una limpieza especial para evitar que se deterioren o deformen.

Actualmente, podemos encontrar en el mercado una amplia cantidad de alternativas a las que recurrir para la limpieza de una férula dental, pero lo que es imprescindible es utilizar los productos adecuados, que permitan una limpieza higiénica y segura, y que no alteren la estructura ni la composición de los materiales. Esto implica evitar el uso de detergentes o productos abrasivos.

Para poder garantizar la máxima seguridad e higiene, las técnicas de limpieza a usar deben ser suaves a la par que efectivas, combinando para ello productos no dañinos con unas buenas rutinas de limpieza regulares. De esta manera, se consigue prolongar la vida útil de la férula, evitando que pueda llegar a convertirse en un foco de baterías y, al mismo tiempo, contribuir a una adecuada salud dental.

Cómo limpiar bien una férula dental

Los dentistas recalcan la importancia de limpiar la férula dental cada día, puesto que la acumulación de placa bacteriana y restos de alimentos pueden llegar a tener un impacto negativo tanto a nivel de salud dental y bucal como para la propia férula, que puede verse dañada y ver reducida su vida útil. Por lo tanto, se considera imprescindible limpiarla después de cada uso, aunque muchos desconocen cómo hacerlo adecuadamente.

El proceso se debe iniciar con un enjuague de la férula bajo agua tibia, un primer paso fundamental para deshacerse de cualquier resto superficial de salida u otros residuos que puedan haber quedado en ella, pero también contribuye a prevenir la acumulación de sarro u otros depósitos que puedan dañarla con el paso del tiempo.

A partir de ese momento, se aconseja usar un cepillo de cerdas suaves con el que limpiar de manera profunda la férula. No obstante, hay que tener en cuenta que no se debe usar un cepillo convencional, sino que se debe usar uno específico para estos elementos bucales, pues se encuentran especialmente diseñados para ello, al ser menos abrasivos. Con él, se debe cepillar la férula con movimientos suaves y circulares.

Es importante saber que no se debe usar pasta de dientes, puesto que esta posee partículas abrasivas que podrían llegar a desgastar la férula y, por tanto, dañar la misma y mermar su efectividad. En su lugar, es preferible usar jabón neutro o productos que estén específicamente diseñados para la limpieza de aparatos dentales.

Otras recomendaciones

Por otro lado, los dentistas recomiendan que, para que la férula dental se mantenga limpia, sería aconsejable usar productos especiales como los limpiadores enzimáticos, que al no ser abrasivos, son perfectos para poder desinfectar apropiadamente sin que se dañen los materiales con los que está fabricada la férula.

Este tipo de productos están específicamente diseñados para descomponer los residuos orgánicos y eliminar las bacterias sin que haya que frotar en exceso la férula, y en algunos casos incluyen propiedades antibacterianas, lo que ayuda a la hora de conseguir una higiene más duradera y profunda.

Por otro lado, los expertos insisten en la necesidad de evitar el uso de productos como el agua caliente, que puede deformar la férula, o el alcohol, que puede provocar daños en su material. Sin embargo, el agua tibia sí que es una opción perfecta, puesto que no daña ninguna de las propiedades del material.

En lo que respecta a la frecuencia de limpieza, los dentistas aconsejan hacerlo al menos dos veces al día, preferiblemente después de cada uso, aunque dependerá de las recomendaciones del especialista con respecto a su utilización. Aunque en algunos casos podría ser suficiente con una limpieza semanal profunda con productos específicos, una limpieza tras cada uso se antoja imprescindible por motivos de higiene y salud.

Algunos dentistas sugieren que es una buena idea usar soluciones desinfectantes para mantener la férula dental libre de bacterias y gérmenes, sobre todo cuando ha sido utilizada durante largos periodos de tiempo, pero siguiendo las indicaciones mencionadas será suficiente para poder disfrutar de la férula dental en perfecto estado durante más tiempo.

En cualquier caso, queda clara la importancia de un cuidado constante de este aparato bucal que puede tener distintos fines en función del tipo del que se trate.