
Flan de la abuela gallega.
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El flan proteico que hace mi abuela gallega y que está listo en 3 minutos: te quita las ganas de dulce sin engordar
Un postre tradicional, sencillo y delicioso, elaborado con ingredientes básicos como leche, huevos y azúcar.
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El recetario gallego cuenta con una gran variedad de postres tradicionales, muchos de ellos ligados a festividades y elaborados con ingredientes sencillos como huevos, harina, leche y azúcar.
Uno de los dulces más emblemáticos son, sin duda, las filloas (similares a las crepes, las filloas pueden ser dulces o saladas. Se preparan con harina, huevos, leche o agua y pueden llevar un toque de anís o azúcar.
Sin embargo, si lo que buscas es otro tipo de dulce (en una versión más saludable) no puedes dejar de hacer el flan casero de las abuelas gallegas, un postre tradicional, sencillo y delicioso, elaborado con ingredientes básicos como leche, huevos y azúcar. Sin embargo, si quieres una versión proteica, se pueden hacer algunos ajustes para mantener su esencia, pero con un mayor aporte de proteínas.
El flan es uno de los postres más tradicionales y queridos en España, con una historia que se remonta a tiempos antiguos. Su popularidad se debe a su sencillez, su textura suave y cremosa, y la versatilidad de sus ingredientes. En muchos hogares, especialmente en Galicia y otras regiones, es un postre habitual que las abuelas preparan con recetas que han pasado de generación en generación.
El flan tiene sus raíces en la antigua Roma, donde los romanos ya elaboraban una versión primitiva a base de huevos, leche y miel. Con la expansión del Imperio Romano, la receta viajó a diferentes partes de Europa y, con el tiempo, en la Edad Media, los monjes comenzaron a perfeccionarla, añadiendo azúcar y cocinándolo al baño maría para obtener la textura suave y homogénea que conocemos hoy.
En España, el flan se popularizó durante siglos y, con el paso del tiempo, cada región le ha dado su toque personal. En Galicia, por ejemplo, es común encontrar versiones con nata, almendra o incluso queso.
El flan sigue siendo uno de los postres más consumidos en España por varias razones: En primer lugar, por sus ingredientes básicos y accesibles. Solo necesita huevos, leche y azúcar. También por su versatilidad. Se puede hacer de vainilla, café, coco, chocolate, queso o incluso con toques cítricos.
De la misma forma, por su presencia en la gastronomía casera y en restaurantes: Es un postre imprescindible tanto en hogares como en la carta de muchos restaurantes tradicionales. En definitiva, es un postre muy apreciado en celebraciones: suele servirse en comidas familiares, fiestas y días señalados.
Hay muchas variantes populares del flan en España, entre ellas: flan de huevo (el clásico), flan de queso (muy popular en el norte), flan de café, flan de almendra o flan con nata o leche condensada (más cremoso y dulce).
Otra versión es el flan proteico de las abuelas gallegas, una opción nutritiva del flan tradicional, adaptada para aquellos que buscan una alternativa con más proteínas sin perder el sabor y la textura cremosa del postre clásico. En Galicia, donde la cocina casera es sinónimo de tradición y calidad, muchas abuelas han adaptado sus recetas con ingredientes que aportan un extra de valor nutricional, manteniendo la esencia del flan de toda la vida.
Ingredientes
4 huevos grandes (fuente natural de proteína)
500 ml de leche desnatada o bebida vegetal alta en proteínas (como leche de almendras enriquecida)
2-3 cucharadas de eritritol o miel (opcional, para reducir el azúcar)
1 cucharadita de esencia de vainilla
1 cucharada de proteína en polvo (opcional, puede ser de suero, caseína o vegetal)
Caramelo casero (azúcar moreno o sirope de dátiles, aunque puede omitirse para reducir calorías)
Paso 1
Preparar el caramelo: En una sartén, calentar 2 cucharadas de azúcar moreno con un poco de agua hasta que se caramelice. Verter en el fondo de los moldes o flaneras. (Si prefieres sin azúcar, puedes usar un poco de sirope de dátiles).
Paso 2
Mezclar los ingredientes: Batir los huevos con la leche, la vainilla y el endulzante. Añadir la proteína en polvo y mezclar bien hasta integrar.
Paso 3
Hornear al baño maría: Verter la mezcla en las flaneras y colocar en una bandeja con agua caliente. Hornear a 160°C durante unos 40 minutos o hasta que al pinchar con un palillo, salga limpio.
Paso 4
Enfriar y desmoldar: Dejar templar y refrigerar antes de servir.
Los beneficios de esta versión proteica son: En primer lugar, tiene un mayor aporte de proteínas gracias a los huevos y la leche. Además, se puede reducir el azúcar sin perder el sabor. Igualmente, tiene una textura suave y cremosa, como el flan tradicional de la