Javi Cantero (Madrid, 11 de abril de 1983) atraviesa la puerta de la Sala Villanos de Madrid esquivando el goteo incesante de una lluvia que persiste en la ciudad. Su alegre sonrisa contrasta con el mustio sentimiento propio de estos días —ya semanas— grises. Y es que, el próximo 29 de marzo se subirá a este escenario para recibir el calor de ese puñado de fieles que nunca se han ido y que han permanecido a su lado a lo largo de las décadas.
Lejos en el tiempo queda ya su gran éxito, 'Y cuanto más acelero' (2001), que le hizo tocar la gloria. Ahora, la vida del hijo de El Fary está alejada de los focos, y asegura ser feliz así, mientras, eso sí, pueda seguir haciendo la música que le nace en sus entrañas. Han pasado dos años desde que dio su última gira y cuatro desde su último proyecto. "Sentía que tenía que sacar nuevos temas e hicimos un parón para pensar cosas nuevas que ofrecer al público", cuenta en la entrevista con EL ESPAÑOL.
Ahora presenta el single 'Laberinto del Deseo', un reggae de corte melódico que nos invita a sentir el amor sin ataduras. "El escenario es el lugar donde mejor me siento", expresa mientras acaricia con mimo su guitarra, esa que ha viajado con él en cada gira y que ya forma parte de su familia; al igual que Raúl, su hermano, quien también lo acompaña y a quien debe mucho del arte que resuena en cada espectáculo. "Él viene mucho más del rock y yo del flamenco. Nos fusionamos muy bien".

Javi Cantero probando las cuerdas de su guitarra
Su gusto por la música le viene desde niño, cuando ya "canturreaba por encima" las letras que salían de aquellas cintas que su padre siempre repetía en el radiocasete del coche durante los viajes. Sobre todo, recuerda una en particular: una cinta de Caracol, Rafael Farina y Camarón. "Al principio no me gustaba mucho, pero de tanto oírla caló en mí. Sobre todo por Camarón. Él fue el primero que me llegó a transmitir y que me llevó a querer cantar", manifiesta.
Es ahí cuando el hijo de El Fary descubrió, a modo de revelación, que "no había música más pura ni más misteriosa que el flamenco". Entonces, se desató una pasión en él que lo llevó a encerrarse horas y horas en su habitación para cantar esas letras y ritmos que no podía sacarse de la cabeza. Un día, su madre le escuchó y fue a advertir a su padre del talento, hasta el momento desconocido, que su hijo poseía.
"Pues no lo haces mal, ratón", le espetó con cierto asombro El Fary quien, días más tarde, decidió que su hijo debía probarse con su guitarrista para ver qué tal lo hacía. "Ahí le cogí el gusto a cantar con la guitarra, me emocionaba mucho. Y aún me sigue emocionando como aquel primer día", relata mientras observa con los ojos vidriosos el escenario de la Sala Villanos.
Así, de la mano de su padre, Javi Cantero dio sus primeros pasos en el mundo artístico. "Yo le tenía una admiración tremenda y mucho cariño. Camarón fue el primero que me llevó a emocionarme con la música, pero mi padre fue mi maestro, la persona de la que he mamado este arte", asegura. "Cada vez que sacábamos un tema yo se lo tocaba. Incluso en su última etapa, cuando ya estaba malillo, se escapaba al estudio para ver cómo íbamos y aportaba cosillas y nos daba consejos”, cuenta.
Recuerda con nostalgia el día en que su padre escuchó su canción 'Recordando a Bob' (2009) (en homenaje a Bob Marley) y le dijo que, para que fuera redonda, faltaba una trompeta "al estilo fudre", lo que en el argot de El Fary significaba que hacía falta una trompeta que sonara como si estuviera borracha. "Entonces le metimos un trombón de vara y quedó preciosa", señala.

Javi Cantero con una camiseta en homenaje a Bob Marley
El boom de 'Y cuanto más acelero'
Ocho años antes, con apenas 17 años cumplidos, Javi Cantero incursionó en la industria musical con 'Y cuanto más acelero', una canción que le compuso José Antonio Benítez —el mismo autor que le hizo a Melody 'El baile del gorila' (2001)—, y que nació para ser un hit. Su nombre comenzó a sonar en todas las radios y el tema se colocó entre las canciones del verano de 2001, además de conseguir ser Disco de Platino (más de 100.000 unidades vendidas).
Por entonces, Javi apenas tenía conocimientos musicales y cantaba lo que le decían: "Aún no sabía ni tocar la guitarra", comenta. Tampoco sabía muy bien qué camino quería tomar en su vida. "Es algo que se me vino encima muy rápido, aunque lo disfruté mucho y me hizo conocer a gente de este mundillo".
'Y cuanto más acelero' ya ha quedado grabada en la memoria colectiva de toda una generación. Sin embargo, a lo largo de su carrera ha preferido no incluirla en muchos de sus conciertos. "Me encuentro lejos de esa canción, aunque sé que me debo a ella. Eso sí, sólo hace falta que alguien del público me la pida y yo la canto. Yo quiero que la gente disfrute y sé que cuando la canto en algún pueblo es la canción que la gente quiere oír. Pero en otros conciertos de gira, la gente que me sigue prefiere escuchar lo nuevo", dice.

Javi Cantero en el escenario de la Sala Villanos
Ahora, cuenta que le ha dado una vuelta y ha decidido "aflamencarla" más, haciéndola más suya. "Me parecía bonito darle un toque de bulería mezclada con blues, aunque el estribillo sigue siendo el mismo. En esta gira sí que la he incluido", apunta.
Dos años más tarde de aquel hit, sacó su segundo álbum. Se llamó 'Tracalcatraca'. Fue un éxito, aunque no tanto como aquel primer disco. Tras este lanzamiento, decidió poner pausa a su carrera, llegando a retrasar la publicación de su tercer disco, pese a estar completamente grabado, por el fallecimiento de su padre. "Decidí no sacar el disco por lo que fuera a pensar la gente. Pensarían que quería aprovechar el tirón de la muerte de El Fary. Y eso que ya tenía hecho hasta el diseño de la portada", explica.
"No siento haber fracasado"
Finalmente, en 2009 vio la luz 'Sin pedigrí', con el sello independiente Carabirubí Producciones, fundado por El Fary nueve años atrás. En este nuevo trabajo se produjo un gran cambio al introducir un nuevo estilo que fusionaba flamenco, blues, pop y reggae en sus temas, dando lugar a un álbum más maduro donde se reconoce más su estilo actual. Una decisión que conllevaría un descenso considerable de ventas y visibilidad.
Sin embargo, visto desde la lejanía del tiempo, Javi no se arrepiente de haber tomado ese rumbo. No ha llegado al gran público, pero siempre ha sentido una gran satisfacción propia. "Me quedo con que puedo vivir de la música y hago lo que a mí me llena, no lo que la industria me marca", expresa.
P.: ¿Ha sentido alguna vez que había fracasado?
R.: La verdad es que no. El éxito también se consigue siendo uno mismo, sintiéndome bien con mi gente. Para algunos, el éxito va en función de las ventas, pero para mí el éxito más grande es poder seguir haciendo música y disfrutando con ella. Me da igual tocar ante 100 personas que ante 10.000. Ver la sonrisa de la gente que viene a verme es el éxito para mí.

Javi Cantero
Ese sentimiento siempre ha estado presente en él, incluso en sus exitosos inicios. "Cuando empecé en esto, yo era feliz simplemente cantando. No estaba pendiente de si había pegado tanto o no había pegado. Yo quería hacer lo que sentía", expresa el artista, quien también asegura que siempre se ha sentido un "desconocido" del negocio de la música, el cual considera que es "un mundo de lobos".
Su parón
Esta reflexión, la de la pureza artística frente al Goliat de la industria, lo lleva a rememorar de nuevo los últimos momentos de su padre, quien fallecería en 2007 de un cáncer terminal diagnosticado un año antes. "Su muerte fue el golpe más duro de mi vida. Se nos fue yendo poco a poco. Él sabía que le quedaba poco tiempo y aún así siempre nos hizo ver que había sido feliz. Casi que nos animaba más él a nosotros que nosotros a él", recuerda emocionado.
También recuerda cómo, en sus últimos días, cuando la quimio ya había dejado estragos en su padre, "nunca le faltó una sonrisa". "Era muy presumido, muy 'pinturero', como él decía, y se ponía una gorrilla para ocultarse tras ella". A día de hoy, El Fary es historia de este país y forma parte de su cultura popular. Su manera de cantar y su arte especial, conjugado con un gran carisma y autenticidad, lo convirtieron en leyenda.
"Mi padre siempre me daba buenos consejos. Me decía que en esta industria hay muchos abrazos que queman la chaqueta. También me decía que, valieran o no, no parara de hacer canciones. Que aprovechara ese don", cuenta Javi Cantero, por cuya sangre también recorre la humildad de su padre, quien le repetía que "algunas veces estamos abajo y otras veces arriba, pero que nunca había que creerse más que nadie".
Precisamente, pese a su gran éxito en la música, El Fary siempre mantuvo un plan B. En alguna ocasión reveló que seguía conservando su licencia de taxista, su anterior profesión, por si la música fallaba. "Yo nunca me he imaginado haciendo uso de la licencia de taxista de mi padre, aunque nunca se sabe las vueltas que da la vida. No me gustaría tener que dejar la música. Es para lo que he nacido. Y no me imagino mi vida sin componer", comenta.
Recuerdos de El Fary
Cuando camina por la calle, mucha gente aún le recuerda la grandeza de la figura de El Fary. "La gente me sigue hablando de mi padre con mucho cariño porque siempre quedará en sus memorias. Y nunca he sentido presión por ser hijo de él, al contrario, siempre será un orgullo para mí", dice.
Pero no sólo la estela de El Fary se hizo grande por sus canciones, sino también por ser aquel tipo que siempre decía lo que pensaba. Sus irreverentes frases quedan ya para la historia: "Al hombre blandengue le detesto. Ese hombre de la bolsa de la compra y... Qué te voy a decir yo, el carrito del niño con el coche", pronunció en una ocasión.
P.: ¿Cree que si hoy él dijera estas cosas lo lapidarían?
R.: Bueno, él seguiría siendo la misma persona y seguiría expresando las cosas que siente con esa naturalidad y esa verdad que tenía. Estoy seguro. Él vivió en otra España, y siempre defendió los derechos de las mujeres.
P.: ¿Qué pensaría su padre de la España actual?
R.: No lo sé. La viviría, iría al compás de la vida a su manera, que vida sólo tenemos una.
Cuenta también la leyenda que El Fary tenía mucho éxito con las mujeres. Y eso que él se definía como un "hombre de morrito más bien feo". Sobre esto, Cantero explica que su padre era una persona que "en distancias cortas ganaba mucho, pero no sólo con las mujeres, sino con cualquiera". "Era tan auténtico y tan de verdad... El Fary entraba a un sitio y aquello cogía un aire y una luz tremenda. Y si un amigo estaba herido, tenía la psicología para hacer que se viniera arriba".

Javi Cantero durante la entrevista para EL ESPAÑOL
Un atractivo que su descendiente asume con humildad no haber heredado. "Yo no ligo nada. Él tenía más mundo", asegura Javi entre risas, quien revela llevar 15 años con su novia. "No nos hemos casado ya que nos parece más romántico decir que somos novios. No necesito papeles que me digan el amor que siento". Cantero sigue la senda de su padre, quien terminó contrayendo matrimonio con su madre, Conchi Olmedilla, después de 23 años de relación y convivencia. "Ella también ha sido y es un gran referente en la vida. Mi madre es una mujer valiente ante la vida", expresa.
Javi Cantero vuelve a acariciar su guitarra mientras alza la vista hacia el escenario de la Sala Villanos, donde cerca de 400 personas se congregarán dentro de unos días para verle de nuevo. Aquel día, su rasgueo de guitarra hará honor al recuerdo imborrable de su padre. Con esa idea fantasea: “Desde el cielo me está diciendo que me prepare bien el repertorio del concierto y le dé gloria a la gente”.