
Emilio Vigo y su madre Emperatriz Iglesias, responsables del Ultramarinos Iglesias en A Coruña.
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Iglesias, en A Coruña: "Este es un ultramarinos de barrio familiar, la gente nos cuenta su vida"
Cuando en 1956 había "cuatro casas" en la calle José Luis Pérez Cepeda abrió el ultramarinos Iglesias. Allí ayuda a su hijo Emilio cada día Emperatriz, quien desde los 15 años ha establecido un vínculo muy cercano con los vecinos
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Una llamada telefónica interrumpe la conversación. Emperatriz atiende a una vecina que termina de hacer el encargo que había avanzado el día anterior. Una mujer toma nota en una pequeña libreta, la otra se entretiene en explicar por qué necesita limones, detergente, fiambre, un tipo determinado de barra de pan. Al colgar, María Laura Emperatriz Iglesias Lamelas, de 84 años, cuenta que a diario hacen en su ultramarinos alrededor de una veintena de pedidos a domicilio. Su negocio lleva abierto desde 1956 y ella empezó a trabajar cuando tenía 15 años.
Desde la esquina de las calles José Luis Pérez Cepeda y Rey Abdulah, en la zona de Riazor, Emperatriz y su hijo Emilio Vigo han visto crecer el barrio y A Coruña. "Aquí había tres o cuatro casas cuando abrimos, y estaba la fábrica de gaseosas, y había un merendero, y pastaban vacas y ovejas", recuerda ella, una de esas entrañables comerciantes que siempre tiene una palabra, y un cariño, para sus clientes. "Si un día no les digo nada o no bromeo me preguntan: ¿te ocurre algo?", admite con una sonrisa en el rostro.
Ese carácter afable que ha heredado su hijo convierte Ultramarinos Iglesias en "una tienda de barrio muy familiar" en la que el trato entre el comerciante y el cliente es estrecho, íntimo en muchos casos. "A veces nos llama gente mayor que no puede hablar con sus hijos por la mañana porque están trabajando y nos pregunta qué día es, qué tiempo hace", dice Emilio Vigo.

Dos balanzas antiguas en el interior del ultramarinos Iglesias.
Él es quien atiende en los mostradores y quien entrega los pedidos, momento en el que su madre le cubre en la tienda. "Hace mucho tiempo llegamos a trabajar seis personas y por aquí pasaron mis hermanas, mis padres, mi marido; ahora está mi hijo y yo vengo cuando él no está o cuando me apetece", repasa Emperatriz mientras escoge los productos para completar el pedido telefónico que ha atendido antes.
En ese momento entra en la tienda un vecino ilustre, Xosé Ramón Gayoso, el presentador de la Televisión de Galicia, que "viene todos los días", apunta Emperatriz, como "otros famosos" de la zona, nombres de la política, la cultura y la sociedad coruñesa que menciona la mujer.
"Las niñas" y "el casino"
Su hermana mayor Guadalupe y ella fueron las primeras en atender al público en Iglesias. Llegaron desde Ortigueira. Los vecinos las llamaban "las niñas" y al lugar, "el casino", porque allí "la gente se juntaba para hablar". La mitad del establecimiento era una cantina, la otra mitad una tienda con productos de alimentación básicos. Desde que todo fue ultramarinos, "nada ha cambiado, si acaso ha habido un lavado de cara".

Una clienta entra en el ultramarinos Iglesias.
Cruzar el umbral de la puerta es, en efecto, como retroceder un poco en el tiempo, uno puede tener la impresión de que el reloj se ha parado. Entre las paredes y las estanterías de Iglesias, repletas de productos, se cultivan esas relaciones cercanas que hacen que los vecinos se tengan aprecio. "Te alegras de que el hijo de un matrimonio que siempre ha comprado en la tienda haya terminado la carrera o se haya casado o haya tenido un hijo. La gente nos cuenta su vida y nos gusta escucharla", reconoce Emilio.
Cada día a las cinco de la madrugada está en pie. Dos horas más tarde empieza a preparar los encargos. "Puede ser la rutina de siempre, pero todos los días son distintos", dice el propietario, que lleva 25 años seguidos despachando y suministrando todo aquello que la gente necesita para sus hábitos diarios. "Yo nací aquí", proclama. Y aquí sigue Iglesias, 69 años después.