
Alexander Fedorchak, el corresponsal de 'Izvestia'.
Mueren tres periodistas rusos en un ataque de artillería de Ucrania en la región de Lugansk
El Kremlin denuncia el "asesinato" de los reporteros y señala al Ejécito de Kiev de atacarlos "de forma deliberada".
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Tres reporteros rusos murieron este lunes por un ataque de artillería de Kiev en Luhansk, una de las regiones del este de Ucrania bajo control de Rusia. Los proyectiles acabaron con la vida de Alexander Fedorchak, corresponsal de guerra del periódico Izvestia, así como del cámara Andrei Panov y el conductor Alexander Sirkeli, de la televisión Zvezda, que estaban trabajando en un reportaje sobre una unidad de operadores de drones. Los fallecimientos han sido confirmados tanto por los medios de comunicación como por el Ministerio de Defensa de Rusia.
El Kremlin ha acusado al Ejército ucraniano de "asesinato" y atacar de "forma deliberada" a los periodistas. "El fuego de artillería buscaba matarlos. El régimen de Kiev continúa con sus atrocidades contra los resporteros y la gente que no tiene armas en sus manos", dijo Dmitri Peskov, el portavoz del Presidencia rusa. El mismo día, otro corresponsal de la agencia TASS resultó herido por la metralla de un proyectil en la región rusa de Kursk.
Las autoridades de la República Popular de Lugansk detallaron que el ataque ucraniano sobre el distrito de Kremina se saldó con seis muertos, entre ellos los tres periodistas citados, además de que fue herido. "La muerte de Alexander Fedorchak es otra pérdida terrible para nuestra redacción", lamentó Vladímir Tiulin, director general de Izvestia, un diario proKremlin. "Sasha era un periodista joven y talentoso que debería haber contado muchas más historias", añadió.
El Ministerio de Exteriores de Rusia ha reclamado a la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y la ONU que condenen lo ocurrido. "Puedo asegurar que el próximo crimen del régimen de Kiev contra la libertad de expresión y el periodismo no será olvidado por el 'silencio estratégico' pagado por Occidente", prometió la portavoz, María Zajárova.
Peskov, el portavoz del Kremlin, aprovechó las muertes de sus compatriotas para justificar la campaña militar rusa y alegó que "el régimen de Kiev continúa con sus atrocidades, ahora contra periodistas y personas que no portaban armas": "Esta es la esencia del régimen de Kiev y de nuevo justifica el derecho de llevar a cabo nuestra operación militar especial".
El jefe de prensa de Vladímir Putin se quejó de la inacción y escasa respuesta de la comunidad internacional. "Siempre denunciamos los ataques, intimidaciones e intentos de asesinato de periodistas en zonas de conflicto, pero consideramos insuficiente la reacción de la comunidad internacional, pues muchos se han negado a reaccionar, lo que desde nuestro punto de vista es imperdonable", aseguró.
A principios de año otro periodista del diario Izvestia, Alexandr Martemianov, falleció en un ataque de un dron ucraniano en la región de Donetsk. En julio pasado también pereció el corresponsal de guerra de la agencia oficial RIA Nóvosti, Rostislav Zhuravliov, cuando el automóvil en el que viajaba fue atacado en la región ucraniana de Zaporiyia. Según la prensa local, más de una treintena de periodistas rusos han muerto desde el comienzo de la campaña militar rusa en Ucrania en febrero de 2022.