Ana Duato y Dario Gradinetti en 'La música'. Foto: ÁNGEL GALÁN

Ana Duato y Dario Gradinetti en 'La música'. Foto: ÁNGEL GALÁN

Stanislavblog

Ana Duato y Dario Grandinetti reviven un amor que fue en 'La música'

Magüi Mira dirige este nuevo montaje del texto de Marguerite Duras en el que una pareja se reúne en un hotel para ultimar los trámites de su divorcio. 

Más información: 'El efecto', la obra de teatro de la creadora de 'Succession' sobre las farmacéuticas y el amor químico

Publicada

Me alegra ver en los escenarios teatrales a Ana Duato y Dario Grandinetti, dos estupendos actores que se han prodigado sobre todo en cine y televisión. Pero no sé si les hubiera ido mejor un texto menos íntimo como el elegido, La música, de la gran Marguerite Duras, que nos remite al mundo femenino y autobiográfico de la propia autora y también a tantas otras obras que se han escrito sobre rupturas amorosas.

La prosa poética, sentimental y directa de la Duras se caracteriza por sumergirnos en la subjetividad femenina. Aunque no hizo causa común con el feminismo de su época (Simone de Beauvoir), en sus obras aborda las relaciones siempre desde la perspectiva de la mujer, como hace en este relato, donde una pareja que estuvo casada se reencuentra poco después de su divorcio y donde tenemos más información de las insatisfacciones de la mujer que de las del hombre.

Magüi Mira, directora y autora de la versión, ha adaptado la pieza a los mimbres con los que contaba, o sea, a Duato y Grandinetti. De manera que nuestros amantes, a diferencia del original, ya son talluditos y, fundamentalmente, dialogan, hay algún conato de arrechucho erótico, pero cuesta creer que el fuego de su pasión siga ardiendo. Ana y Dario no me la transmiten. Se tienen cariño y por eso él seguirá “guardándole los muebles a ella”, metáfora que desde el inicio de la obra va y vuelve en los diálogos, y que explica muy bien el desenlace.

La música de Haendel, Sarabande, abre y cierra la pieza en la que, a pesar del título, no se habla de música. Es un reencuentro en un hotel a las afueras de París. Ella se va a casar de nuevo; él también tiene pareja y le va genial como arquitecto. Se trata de recrear la atmósfera del encuentro: los fantasmas del pasado; ella se enfada y hace intento de irse, pero vuelve; silencios; gestos; vuelven los recuerdos de una época dolorosa: ella buscando amantes porque se sentía vacía, él espiándola e incluso pensando en matarla. En fin, ¡qué pulsión tienen los franceses por las historias de cornamentas!

Inevitable no recordar La clausura del amor, también de un autor galo como Pascal Rambert. Y cómo no, la obra de Bergman, Escenas de un matrimonio, que la versión argentina dirigida por Norma Aleandro y protagonizada por Darín convirtió en una comedia irónica y que aquí se ha representado siempre con gran éxito. Pero obras sobre amores rotos o infieles son multitud.

El día que vi la función, la obra gustó al público, que al cabo de 70 minutos recibió a los actores con aplausos sinceros. Dario Grandinetti tiene gran presencia y control de la escena, no replica a ese celoso y viril marido que todavía sueña con recuperar a su exmujer, sino que lo dota de una dignidad serena, apolínea. Lo que más me gusta de Duato es que da verosimilitud e interioridad a su personaje y logra que nos olvidemos de aquella otra mujer que durante tantos años se ha colado en nuestras casas a través de la serie más célebre de la televisión española. ¿Lo que menos me gustó de la función? Que los actores usen micrófonos.

La música

Teatro Infanta Isabel, hasta el 13 de abril

Autoría: Marguerite Duras
Versión y dirección: Magüi Mira
Elenco: Ana Duato y Darío Grandinetti
Compañía: Okapi Producciones
Diseño de escenografía: Curt Allen y Leticia Gañán (Estudio Dedos Aaee)
Diseño de iluminación: José Manuel Guerra
Diseño de vestuario: Gabriela Salaverri
Producción: José Velasco