⁠Este es el rincón de España que esconde unas piscinas naturales de película: en una comarca natural famosa por sus cerezos

⁠Este es el rincón de España que esconde unas piscinas naturales de película: en una comarca natural famosa por sus cerezos Turismo Valle del Jerte / turismovalledeljerte.com

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⁠Este es el rincón de España que esconde unas piscinas naturales de película: en una comarca natural famosa por sus cerezos

Un enclave de aguas cristalinas que sorprende por su belleza salvaje. 

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En el norte de Extremadura, dentro de la provincia de Cáceres, se extiende uno de los paisajes más singulares de España: el Valle del Jerte. Si bien es conocido por el espectáculo visual que ofrecen sus cerezos en flor durante la primavera, en verano este paraíso natural sorprende con otro de sus tesoros mejor guardados: las pozas y piscinas naturales escondidas entre gargantas, rocas y bosques.

Un entorno salvaje, de agua cristalina, donde el turismo masivo no ha llegado y el silencio solo se interrumpe por el sonido del agua.Durante los meses más calurosos, decenas de visitantes se desplazan hasta esta comarca buscando refugio en sus zonas de baño naturales, que destacan por su limpieza, entorno protegido y belleza paisajística. Según recoge el portal oficial de Turismo del Valle del Jerte hay al menos una docena de piscinas naturales habilitadas para el baño en los once municipios que conforman el valle.

La mayoría de ellas se forman en gargantas y arroyos que descienden desde la sierra y ofrecen aguas puras y frías que fluyen entre helechos, robles y castaños.Algunas de las más visitadas son El Nogalón, La Pesquerona y El Vao, situadas en el municipio de Jerte. También destaca la zona de baño de El Pilar, en Cabezuela del Valle, o Los Pingueros, en Navaconcejo

En todas ellas se puede nadar, tomar el sol o simplemente disfrutar de una jornada de descanso en plena naturaleza. Las gargantas de Las Nogaleas y la de San Martín son además puntos clave para los amantes del senderismo, ya que sus rutas terminan en impresionantes saltos de agua y charcos escondidos.

La mayoría de las pozas tienen acceso libre y están bien señalizadas. En algunas, como las de Tornavacas, se han habilitado pequeños merenderos para facilitar la estancia de quienes acuden con familia o amigos. Otras, como las de Barrado, permanecen menos transitadas, lo que permite una experiencia aún más tranquila.

Desde Turismo del Valle del Jerte recomiendan a los visitantes seguir unas normas básicas de respeto al entorno: no dejar basura, no usar jabones ni cremas al bañarse, y preservar la flora autóctona. Gracias a estas prácticas sostenibles, el entorno se mantiene limpio y cuidado, y se evita la masificación que afecta a otras zonas de baño del país.