
Potaje de vigilia
Así hace mi abuela aragonesa el potaje de vigilia: una receta típica de Cuaresma y Semana Santa rica en proteínas
Uno de los ingredientes principales de esta receta es el bacalao, que es una gran fuente de proteínas.
Más información: Ligera y deliciosa, la cena de primavera de mi abuela aragonesa que encanta a todos: siempre me piden la receta
- Total: 1 h 30 min
- Comensales: 4
Una de las cosas que más me llama la atención de mi abuela es la manera en que adapta la comida a la época del año en la que estamos. Y no solo en invierno con sopas y en verano con ensaladas, ¡qué va! Las festividades del calendario también tienen sus propias recetas.
Ahora que estamos en Cuaresma, han llegado a la mesa más platos de pescado, verduras y patatas. Pero si hay una receta que le queda espectacular, es el potaje de vigilia. El nombre no es muy sugerente, y el aspecto tampoco resulta especialmente apetitoso, pero en casa de mi abuela se come lo que haya en el plato, y con esta receta... ¡menos mal!
Si me hubieran consentido, nunca habría probado su potaje y me habría perdido una receta deliciosa. Las apariencias engañan, me dijo mi abuela cuando bufé al verme obligada a comer semejante potingue, y tras la primera cucharada, le di la razón.
Esta receta lleva bacalao, garbanzos, hojas de espinaca y huevo duro. No contiene carne, ya que en la tradición cristiana, los viernes de Cuaresma se practica este pequeño sacrificio. No obstante, incluye todos los ingredientes necesarios para aportar energía durante todo el día.
El bacalao es la principal fuente de proteína en esta receta y debe dejarse en remojo un día antes, por lo que es importante planificar el menú con antelación. Mi abuela aprovecha y pone varias piezas a desalar, unas para el potaje y otras para croquetas (las mejores que he probado).
Receta típica de potaje de vigilia
El potaje de vigilia es un plato típico de la gastronomía española, especialmente consumido en Cuaresma y Semana Santa. Se trata de un guiso sencillo y nutritivo, elaborado a base de garbanzos, espinacas y bacalao, ingredientes que le aportan un sabor inconfundible y un gran valor nutricional.
Este potaje ha pasado de generación en generación y sigue siendo un referente en muchas mesas durante la época de abstinencia de carne. Es cierto, que ahora está todo colgado en internet y podemos vernos un video en youtube, pero a mí me lo enseñó mi abuela y quiero compartiros su receta:
Ingredientes
- 250 g de garbanzos
- 200 g de bacalao desalado
- 200 g de espinacas frescas
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- 1 huevo duro
- 1 tomate maduro
- 1 hoja de laurel
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 1 rebanada de pan
Paso 1
Preparación de los garbanzos: Si usas garbanzos secos, ponlos en remojo la noche anterior con agua templada y una pizca de sal. Al día siguiente, escúrrelos y resérvalos.
Paso 2
Cocción de los garbanzos: En una olla con agua y una hoja de laurel, cocina los garbanzos a fuego medio hasta que estén tiernos (aproximadamente 90 minutos, o 30 minutos si usas olla exprés).
Paso 3
Sofrito: En una sartén con un poco de aceite de oliva, sofríe la cebolla y los ajos picados hasta que estén dorados. Añade el tomate rallado y deja cocinar unos minutos. Incorpora el pimentón dulce y mezcla bien.
Paso 4
Majado de pan: Fríe la rebanada de pan en aceite hasta que esté dorada y tritúrala en un mortero junto con un poco de caldo del guiso. Agrégalo a la olla para espesar el caldo y aportar más sabor.
Paso 5
ncorporación del bacalao y las espinacas: Añade el bacalao troceado y las espinacas frescas a la olla con los garbanzos. Cocina durante 10 minutos más, removiendo suavemente.
Paso 6
Toque final: Rectifica la sal y la pimienta, y añade huevo duro cortado en trozos grandes.
Este potaje es una receta típica, humilde pero llena de tradición, perfecta para los días de Cuaresma. La combinación de ingredientes proporciona un plato equilibrado, reconfortante, y rico en proteínas.
Se suele acompañar con un poco de pan y un buen vino blanco. Su sabor mejora al día siguiente, así que no dudes en preparar una cantidad generosa para aprovecharlo en varias comidas. ¡Buen provecho!