La Torre del Agua de Zaragoza, desde el parque del Agua.

La Torre del Agua de Zaragoza, desde el parque del Agua. Ayuntamiento de Zaragoza

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El renacer de la Torre del Agua de Zaragoza, más cerca: un estudio analizará la viabilidad del mirador y el restaurante

El informe también estudiará el potencial expositivo del edificio con muestras permanentes y temporales.

Más información: La ‘nueva’ Torre del Agua de Zaragoza tendrá zona de oficinas y talleres para dar "más versatilidad" al edificio.

Zaragoza
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La Torre del Agua, uno de los mayores iconos arquitectónicos de Zaragoza, da un nuevo paso de gigante para convertirse en el 'Faro de la logística' prometido por el Gobierno de Aragón. La sociedad Zaragoza Expo Empresarial acaba de sacar a licitación por 150.000 euros el estudio de viabilidad y el plan de negocio para la operación de la Torre como equipamiento expositivo y de eventos.

Hasta ahora se habían anunciado obras en el interior y en la iluminación exterior para adaptar el edificio a los nuevos tiempos, pero este nuevo paso va mucho más allá. "Teníamos la vajilla, y ahora vamos a poner la comida", sintetiza el presidente de la Asociación Legado Expo, Paco Pellicer.

El contrato parte de la premisa de que el equipamiento "ha de cumplir una doble función lúdica y social" como atractivo turístico y de ocio por un lado y, por otro, como elemento de promoción y proyección de la imagen de Aragón y su potencial estratégico, "centrado particularmente en los sectores de la logística y la energía, y de forma complementaria en la innovación".

Así, el plan de operación deberá responder a un triple objetivo. El primero, obtener una rentabilidad social (e indirectamente económica) mediante la promoción de un sector de actividad estratégico para la Comunidad. El segundo pasa por poner en valor este elemento patrimonial aprovechando sus capacidades para el desarrollo de actividades en un marco singular y el tercero, por optimizar los costes de la operación, y en general de la actividad desarrollada por el operador, mediante el retorno directo de elementos de la actividad y mediante fórmulas de patrocinio, mecenazgo o partenariado.

Basándose en los espacios y características del edificio, desde Zaragoza Expo Empresarial se plantean varios usos a explorar, aunque se deja abierta la puerta a otros "siempre que sean compatibles con los objetivos mencionados".

Uno de los más evidentes es el uso expositivo. Para desarrollarlo se cuenta con la gran sala de la planta baja y con los diferentes espacios del fuste, tanto el espacio principal de la planta séptima como los secundarios de los rellanos de intermedias y las propias rampas. "Se entiende que el edificio puede albergar tanto un contenido expositivo de carácter permanente centrado en la temática principal del equipamiento como exposiciones temporales que tengan relación más o menos directa con la misma", expone.

Así, se estudiará la implantación de los diferentes programas expositivos teniendo en cuenta la funcionalidad y el carácter de los distintos espacios. En el fuste se cuenta con los de las entreplantas, conectados con las rampas, además del contenido que se pueda plantear en la planta séptima -donde descansa el Splash-, compatible con el uso de eventos en el espacio central.

En ellos se pueden contemplar contenidos de carácter permanente dada la menor versatilidad y la necesidad de integrarlos en un recorrido del edificio. La sala de planta baja, más flexible y accesible, es, por su parte, "un espacio ideal para exposiciones temporales de envergadura".

El encargo también prevé un uso regular de conferencias, formaciones, presentaciones o encuentros bien en los espacios polivalentes a configurar en la planta baja o bien integrados en espacios expositivos, con especial atención a la planta séptima. "Se deben considerar un programa continuo de eventos tanto en relación con los contenidos principales del edificio como aquellos que simplemente aprovechan la disponibilidad y singularidad del espacio, como se da en otros equipamientos culturales de este tipo", indica.

Además de eventos singulares como la reciente celebración del aniversario de SMAGUA, el documento pone el acento en el potencial de la Torre del Agua como restaurante. "Se pretende habilitar un espacio singular en la planta 23 para restauración, cuyas características o segmento de negocio deben ser contempladas en el estudio de viabilidad", completa.

Asimismo, se incide en que el estudio técnico que abordan los redactores del proyecto de adecuación a fin de hacer la terraza superior del edificio accesible al público debe acompañarse por un estudio de la viabilidad económica de su uso analizando las diferentes hipótesis de desarrollo del mismo en coordinación con las posibilidades técnicas de su implantación.

"Lo que se quiere saber es qué tipo de restaurante puede funcionar ahí o el tirón turístico que puede llegar a tener el mirador. No se quiere tener negocios que se vayan a quedar vacíos", señala Pellicer. Según dice, licitaciones como esta demuestran que lo que se quiere hacer con la Torre del Agua "no es un lavado de cara", sino transformarla "en un escaparate de la innovación" y el desarrollo logístico de la Comunidad.

De esta manera, el documento incide en aspectos como la tematización de la fachada. "En coordinación con los estudios técnicos correspondientes, se estudiará la viabilidad financiera de la implementación de contenidos audiovisuales", apunta. E igualmente, habla de "otras actividades complementarias ligadas a las distintas actividades o al atractivo del edificio como puede ser el merchandising".

En cuanto a los contenidos, más allá de un proyecto de ocio cultural genérico, se trata de fijar un eje temático que permita dotar al edificio de una identidad propia y de un papel específico de relevancia.

Para ello, se plantea como punto de partida la temática principal planteada institucionalmente para el edificio consistente en el potencial de la logística y la energía como actividades generadoras de desarrollo y vertebración del territorio, potenciando el papel particular de Aragón en este terreno.

A la vista de esta temática se deberían desarrollar tanto la exposición permanente como un programa expositivo temporal basado bien en montajes propios o bien en captación de contenidos itinerantes de otros promotores. En este caso, la relación con la temática del edificio puede ser más o menos estrecha, ponderando el interés propio o la capacidad de atracción del contenido a captar.

La organización de eventos, por su parte, debe potenciar en primer lugar cualquier evento internacional en relación con la temática principal de la logística. A partir de ahí, cualquier evento singular que aproveche el marco del edificio y no plantee incompatibilidades con su uso debería ser considerado.

Tanto el mirador como el restaurante deben desarrollar su propio carácter, ligado más a la singularidad del emplazamiento que al contenido del equipamiento. En cuanto a la fachada, la posible inclusión de contenidos audiovisuales se apoyará también en la temática del edificio, en contenidos relacionados con ella que puedan ser objeto de patrocinio y en otros cometidos comercializables que no sean incoherentes con los objetivos del equipamiento.

En todos los casos, dicen desde la sociedad, se deberá valorar de forma ponderada el interés de cada uno de los contenidos en relación con los tres objetivos marcados de representatividad, puesta en valor del edificio y obtención de rendimiento económico para sufragar los costes de explotación.