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No todo el mundo llega a cien años en tan buena forma. Leica celebra ahora el centenario del momento en que cambió para siempre la manera en que entendemos la fotografía. La Leica I, en 1925, introdujo el formato de 35 mm. No solo transformó la manera de hacer fotos, sino también la forma de mirar el mundo. Dejó de ser algo pesado y limitado para convertirse en algo espontáneo, casi intuitivo.
Esta cámara supuso para los fotógrafos un cambio radical en la forma de fotografiar. Ayudó a capturar la vida tal y como es, rápida, cruda y real. Y ahora, un siglo después, Leica celebra su centenario con eventos por todo el mundo, reivindicando ese legado y demostrando su protagonismo en la historia de la fotografía.
La celebración y presentación de ha dado en ARCO, una de las ferias de arte contemporáneo más importantes del mundo y que está ahora en Madrid. Leica exhibe parte de su historia en un stand especial con algunas de sus imágenes icónicas y algunas cámaras legendarias. No es solo una muestra de piezas de museo, es la prueba de que su impacto sigue más presente que nunca. “Es difícil expresar lo que significa trabajar en una empresa con tanta historia y, además, poder hablar de su centenario”, confiesa Javier Liedo, managing director de Leica Iberia. Comenta también que Leica no ha sido solo testigo de la historia, sino que la ha contado a través de la mirada de los grandes fotógrafos. “Cada una de esas imágenes es un pedazo de historia, un testimonio de lo que ha pasado en el último siglo”, subraya.

Vista de la Leica M6 expuesta en su stand de ARCO Madrid
Llegar hasta aquí no ha sido fácil. "Todo empezó con una idea arriesgada" en la década de los años 20. Oscar Barnack diseñó una cámara compacta que utilizaba película de cine de 35 mm en horizontal. Un concepto revolucionario que, en su momento, pocos supieron ver. Aun así, la compañía decidió apostar por la producción en serie de la Leica I. “Decidimos arriesgarnos”, cuenta Andrea Pacella, vicepresidente global de marketing y comunicación de Leica. Y el riesgo valió la pena.
Leica nunca ha sido solo una marca de cámaras. Han sido testigos y han estado en el centro de algunos de los momentos más importantes de la historia reciente. Desde el frente de la Guerra Civil Española, hasta retratos icónicos de figuras como el Che Guevara o Muhammad Ali. Leica siempre ha sido testigo silencioso de una época. “Leica es más que una cámara. Ha crecido junto a los mejores fotógrafos del mundo y ha sido la herramienta que ha permitido documentar la historia”, dice Pacella.

Javier Liedo, managing director de Leica Iberia durante la presentación en ARCO. Madrid
Leica celebra los 100 años llevando gran parte de su historia por todo el mundo, con exposiciones y encuentros en ciudades como Dubái, Nueva York, Madrid, Shanghái y Tokio. Es más que un homenaje al pasado, es una mirada al futuro de la fotografía. “Nos enorgullece nuestro legado, pero nos emociona aún más lo que está por venir”, afirma Pacella.
Leica no solo resiste, sino que sigue evolucionando. Con el paso de los años, la marca ha expandido sus fronteras. Contruyendo además de las famosas cámaras, proyectores, relojes, teléfonos móviles… Liedo comenta que después de cien años, siguen creciendo, convencido de que la esencia de la marca permanece intacta, por encima de la tecnología y las tendencias.

Andrea Pacella, vicepresidente global de marketing y comunicación de Leica durante la presentación. Madrid
A través de exposiciones, charlas y premios siguen impulsando nuevos talentos y apoyando a las futuras generaciones. La esencia de una marca como Leica va más allá de sus cámaras y su productos, es un compromiso auténtico con la fotografía en mayúsculas y con quienes la hacen posible. “La verdadera magia de la fotografía es permitir que cada persona capture lo que realmente le importa”, reflexiona Pacella.
Este centenario no es solo una celebración. Es la confirmación de que Leica ha estado en la historia de la fotografía y que seguirá marcando el camino, siendo protagonista principal de esa historia. Porque hay marcas que fabrican cámaras, y luego está Leica, que fabrica la manera en la que vemos el mundo.

Stand de Leica en ARCO. Madrid