
Ana Moreno, experta gallega en nutrición.
Experta gallega en nutrición: "La alimentación de los primeros mil días de vida condiciona el futuro"
La doctora Ana Moreno trabaja en la unidad de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición infantil del Servicio de Pediatría del Materno de A Coruña y recomienda a padres sobre la denominada alimentación complementaria
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Patologías digestivas, las que afectan al hígado y las nutricionales de los más pequeños se tratan en Galicia en hospitales como el Materno infantil de A Coruña de la mano de profesionales como Ana Moreno, del Servicio de Pediatría de la unidad de Gastroenterología, Epatología y Nutrición infantil de este centro.
La profesional ejerce como pediatra a nivel hospitalario centrada en la nutrición infantil y apunta que "la labor asistencial está centrada en la nutrición del paciente con algún tipo de patología". Colabora con pediatras de atención primaria, pero matiza que son ellos los que establecerían el contacto y recomendaciones con los niños sanos.
Sus pacientes son todos aquellos entre 0 y 15 años que pertenecen al Servizo Galego de Saúde (Sergas) y además de dar recomendaciones a niños que gozan de buena salud, se encarga de lo referente en lo nutricional de menores con enfermedades inflamatorias o alergias alimentarias, procesos oncológicos...además de aquellos pacientes crónicos complejos que requieren de recomendaciones más específicas en cuanto a la cantidad de nutrientes o el modo en que se administran.
La pediatra ha detallado a Quincemil y Treintayseis todo lo referente a la denominada alimentación complementaria, la que complementa a la lactancia materna, y nos ha dado normas básicas sobre alimentos a priorizar y evitar en la infancia, además de ilustrar sobre otros modos de alimentación existentes surgidos en otros países.
"Hoy en día sabemos que la alimentación en los primeros 1.000 días de vida puede tener consecuencias en la salud futura", plantea la profesional como punto de partida.
"La alimentación complementaria es el proceso de proporcionar alimento más allá de la leche"
Moreno considera que la persona de referencia para solucionar dudas de alimentación es el pediatra de atención primaria, el profesional que va a conocer al niño y le va a seguir hasta los 15 años.
Uno de los pilares fundamentales en cuanto a la nutrición en edades tempranas, es, según ella, "promocionar la lactancia materna de forma exclusiva en los primeros seis meses de vida y posteriormente asociada a otros alimentos". "Cuando el niño nace se recomienda alimentación a través de la lactancia materna, pero a medida que va creciendo hay que hacer una transición de una alimentación que no solo esté basada en la lactancia, sino que tenga otro tipo de alimentos", expone.
Considera este punto un hito importante dado que razona que "es una etapa importante en el desarrollo del niño en la que la vulnerabilidad puede generar deficiencias nutricionales y en la que los patrones de comportamiento en relación con la alimentación se van a establecer".
"Algo que tiene mucha trascendencia a partir de los seis meses de vida es el hierro, porque el requerimiento aumenta"
Argumenta al respecto que todas las recomendaciones sobre alimentación complementaria tienen base científica, "algunas veces más clara y en otros aspectos más limitada porque existe una variación considerable de recomendaciones entre países al tener una base cultural", matiza. A esto, añade que "algo que tiene mucha trascendencia a partir de los seis meses de vida es el hierro, porque los requerimientos aumentan".
En este contexto afirma que se deben tener en cuenta normas básicas de alimentos a priorizar y evitar, por lo que recomienda "evolucionar poco a poco en introducir alimentos al niño respetando su ritmo de desarrollo y permitiendo cierta autonomía, consiguiendo de este modo una alimentación más adaptada a medida que se hace mayor".
"Hoy en día se le da bastante importancia al hecho de que a la hora de introducir la alimentación no solamente influye el tipo de comida, sino el ambiente en el que se proporcione"
A evitar, enumera los productos ricos en azúcares, los que contienen sal, grasas saturadas, zumos aunque sean naturales o bebidas azucaradas, entre otros. Asimismo, concluye que "hoy en día se le da bastante importancia al hecho de que a la hora de introducir la alimentación no solamente influye el tipo de comida, sino el ambiente en el que se proporcione".
En este campo, indica que lo idóneo sería que "el progenitor esté sintonizado con las necesidades del niño y realice acciones que inviten a comer al menor de forma autónoma respetando a su vez sus necesidades fisiológicas y de desarrollo"
"La deglución debe ser segura"
Entre las preguntas sobre la alimentación complementaria, Moreno enfoca la atención en primer lugar sobre cuándo debe introducirse. "No se puede imponer una barrera estricta en los seis meses, tiene que individualizarse según el niño y cuado haya señales de que el desarrollo neurológico es adecuado", dice.
Sobre esto advierte que "no debe hacerse muy tarde porque condicionaría un rechazo posterior de los sólidos y tampoco antes de tiempo porque la deglución debe ser segura y la experiencia con la comida agradable". Por tanto, sería positivo realizar este avance, según la profesional en referencia a las guías europeas,"no antes de los cuatro meses y no después de los seis meses".
"Ha habido un cambio respecto a la introducción en la dieta de los menores de alimentos potencialmente alergénicos: se ha visto que no es adecuado retrasarlo, especialmente en los lactantes"
Entre ciertas controversias sobre alimentación surgidas en el mundo de la pediatría, Moreno argumenta que, por ejemplo, el gluten debería introducirse en la alimentación de los niños entre los cuatro y los 11 meses en pequeñas cantidades. A esto añade que las acelgas y espinacas "se deben evitar en el primer año de vida", algo que razona alegando que son verduras de hoja verde con alto contenido en nitratos.
También pone el foco en que "ha habido un cambio respecto a la introducción en la dieta de los menores de alimentos potencialmente alergénicos: se ha visto que no es adecuado retrasarlo, especialmente en los lactantes", cuenta, a la vez que recuerda que los sólidos que pueden implicar riesgo de atragantamiento no son recomendables antes de los 3 años.
Nuevas tendencias alimenticias: Baby-led weaning o BLISS
Sobre cómo introducir la alimentación complementaria, Moreno reconoce que hasta hace años se hacía al modo tradicional, progresando en las texturas con purés y papillas hasta avanzar a una alimentación más compleja, pero subraya que recientemente han surgido otras tendencias.
Una de ellas se conoce como Baby-Led Weaning. Explica que es una modalidad alimenticia nacida en Inglaterra a partir de la publicación de un libro y el objetivo es una alimentación a base de alimentos sólidos blandos (verduras cocidas por ejemplo, carne de fácil masticación), no los tradicionales purés con distintas texturas.
Moreno indica que hay una variante de ese tipo de alimentación que se llama Bliss y que opina que se ha extrapolado en las redes como modo de alimentación, "pero que realmente fue un estudio científico que hicieron unos profesionales de Nueva Zelanda ante la preocupación por el déficit de hierro o atragantamientos a la hora de alimentar a los niños con las nuevas corrientes de alimentación que estaban surgiendo".
"La fruta es más adecuado darla entera con textura adaptada a la edad y evitando los zumos, aunque sean naturales"
Este estudio se apoyó en personas que iban a tener hijos y que fueron divididas en dos grupos. En uno introdujeron la alimentación a sus hijos libremente según su propio criterio y en el otro hubo una intervención nutricional en el embarazo, a los dos años y asesoramiento en la lactancia materna.
"Los resultados de este estudio no demostraron un menor riesgo de sobrepeso ni obesidad, ni tampoco un cambio en el porcentaje de niños llamado "comedores selectivos" con el nuevo método de alimentación.
"Esto demostró que no podemos establecer que un modo de alimentación sea mejor que otro en relación a la textura, sino que tiene que individualizarse y depende mucho del contexto y de la dieta familiar que se consuma", concretó la profesional del Materno.
En este sentido, apoya que "la alimentación es importante, pero tiene base cultural" y hace un llamamiento a educar a las familias para prevenir atragantamientos, además de recordar que "la fruta es más adecuado darla entera con textura adaptada a la edad y evitando los zumos, aunque sean naturales".
Todo ello se complementa con otras recomendaciones a las familias como insistir en el progreso de las texturas: "Se deben repetir exposiciones a alimentos en sucesivas ocasiones aunque haya rechazo inicial porque es un proceso normal del desarrollo el que pueda existir un rechazo en las primeras exposiciones ".
"No hay un modo de alimentación mejor que otro en lo referente a las texturas siempre que sean seguras y que hay que respetar ritmo de desarrollo del niño y estar en sintonía con sus señales"
Sobre la introducción de cereales en la dieta infantil, los califica como alimentos "fortificados en hierro" pero recuerda que hace años fieron polémicos por procesos de hidrólisis que se detectaron en este tipo de producto y que derivaron en la liberación de azúcares libres, por lo que numerosos fabricantes modificaron la composición. "No son obligatorios, ni imprescindibles, ni es malo darlos como norma general, depende del contexto familiar, del tipo de cereal y de las características del niño", dice.
A modo resumen y como mensaje claro a padres y familias, incide en lo vital que es combinar una dieta sana y equilibrada con actividad física.
Todo ello debe complementarse, a su juicio, con que las familias tengan al pediatra de atención primeria como referencia: "Es bueno que tengan preocupación sobre cómo introducir los alimentos, pero deben tener presente que no hay un modo de alimentación mejor que otro en lo referente a las texturas siempre que sean seguras y que hay que respetar ritmo de desarrollo del niño y estar en sintonía con sus señales".