Josep Borrell, nuevo doctor honoris causa por la Universidad Pontificia de Comillas, en su encuentro con EL ESPAÑOL.

Josep Borrell, nuevo doctor honoris causa por la Universidad Pontificia de Comillas, en su encuentro con EL ESPAÑOL. Javier Carbajal

Política EXTERIORES

Borrell se alinea con Sánchez en la guerra de Gaza: "España hace lo correcto, otros quieren que impere la ley del más fuerte"

El ex Alto Representante de la UE recibe el doctorado 'honoris causa' en la Universidad Pontificia de Comillas y recibe a EL ESPAÑOL, en un encuentro con los medios previo a la ceremonia.

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Josep Borrell (La Pobla de Segur, Lérida, 1947) acaba de dejar su ¿último? cargo, como Alto Representante de la Unión Europea para la Política Exterior y de Seguridad. Antes, fue ministro de Exteriores, presidente del Parlamento Europeo, ministro de Obras Públicas y secretario de Estado de Hacienda. Y desde este miércoles es doctor honoris causa por la Universidad Pontificia de Comillas.

La distinción se le ha otorgado por la Faculta de Derecho, a él que "nunca" ha estudiado ni enseñado leyes, como admitió jocoso en su discurso de aceptación. Pero  a él, sí, que ha "hecho lo correcto" siendo la voz más sonora en la UE en defensa del derecho internacional en los últimos años, tal como destacó Alberto Priego, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Pontificia de Comillas, en su laudatio

Borrell salió preocupado de su despacho de Bruselas, tras asistir en directo al "cambio del orden internacional" en los últimos años, cuando hemos pasado del "sistema que nació tras la II Guerra Mundial", de unas relaciones internacionales basadas en reglas, a otras basadas "en la ley del más fuerte", que tratan de imponer Vladímir Putin, Xi Jinping o el recién regresado a la Casa Blanca, Donald Trump

Cree el político español que la UE llega tarde a muchas cosas, y que sólo será el actor de peso que le corresponde si tiene "una voz unida". Eso se ha conseguido con la guerra de agresión de Rusia sobre Ucrania, "pero no en el conflicto de Oriente Próximo", donde muchos de los Veintisiete han obviado la destrucción de Gaza y "las decenas de miles de víctimas bajo unos escombros que ahora un promotor quiere que sean cimientos de un resort turístico".

En su opinión, Europa puede presumir de su "milagro", aprendiendo a buscar la paz en la unidad. "Se dice que la UE se inventó para evitar la III Guerra Mundial", resumió en el abarrotado salón de actos de Comillas. "Lo hemos conseguido hasta ahora, y por eso somos refugio y ejemplo para muchos países en el mundo. Pero la pregunta es si lo seguiremos consiguiendo".

Josep Borrell, durante su discurso de aceptación del doctorado 'honoris causa' en la Universidad Pontificia de Comillas, en Madrid.

Josep Borrell, durante su discurso de aceptación del doctorado 'honoris causa' en la Universidad Pontificia de Comillas, en Madrid. UPC

Donald Trump acaba de plantear hacer de Gaza una especie de Costa Azul del Mediterráneo oriental, y de arremeter contra el Gobierno español, colocándolo entre los BRICS. Desde el 7-O el Gobierno español parecía solo defendiendo la solución de los dos Estados, y finalmente esa vía de la conferencia política internacional parece abrirse paso.

Siempre ha aplaudido la posición del Gobierno español con respecto a la situación en Oriente Próximo. Ha sido de los pocos países europeos que han defendido que, tras la situación creada tras los atentados terroristas de Hamás, se pararan las hostilidades y se trabajara en la búsqueda de la solución de dos Estados.

En el mundo árabe, eso se ha reconocido. Y representa un gran éxito diplomático del Gobierno español, que ha tomado una posición distinta de la que han tomado otros países europeos. 

Interesa su valoración sobre el plan de Trump para Gaza. ¿Qué le sugiere a usted, que ha sido tan claro durante su mandato respecto a la situación del pueblo palestino?

Me van a permitir que me limite a mi papel actual de ciudadano corriente y que no cuente sino las cosas que, como usted dice, ya he contado otras veces. La tragedia de Gaza, todo el mundo la conoce, la hemos denunciado. Ha habido un alto el fuego que, desgraciadamente, parece que no es estable, y que no perdura. Desde luego, la solución para Gaza no es expulsar a los palestinos. A eso se han opuesto ya todos los países árabes, y una parte importante de la Unión Europea. La solución no es la de un promotor inmobiliario que, sobre las ruinas bajo las que están sepultados decenas de miles de muertos, sueña en construir un nuevo paraíso turístico. Eso, obviamente, no es un planteamiento que pueda considerarse ni realista ni eficaz.

Lo que hay que hacer es dar una esperanza de paz al pueblo palestino. Una esperanza de futuro que pasa, necesariamente, por la liberación de los rehenes y el fin de las hostilidades y por desarrollar un proceso político. Pero si no fuera porque estamos ante una tragedia tan dramática, con muertos, prisioneros, rehenes y personas desplazadas... si no fuera porque estamos ante una situación tan, tan, tan terrible, esta clase de planteamientos provocarían hilaridad.

¿Echa usted algo de menos en la nueva Comisión, una respuesta más firme o clara respecto al conflicto en Oriente Próximo?

Mire, es una regla de buena conducta no valorar lo que hacen tus sucesores, porque cada uno tiene su manera de hacer las cosas, sus prioridades y sus coordenadas. Así que uno no debe ponerse en el lugar de los demás: 'Cuando estuvo, hizo y cuando ya no está, uno debe dejar que hagan los demás'.

Pero, desgraciadamente, no veo que la situación en Oriente Próximo ofrezca mejores perspectivas. El alto el fuego fue una gran noticia, pero ha venido acompañad otras malas, como por ejemplo, el hecho de que el presidente Trump haya planteado en Netanyahu una especie de inmunidad global. Lo ha hecho anunciando que no sólo no obedecerá lo que diga la Corte Penal Internacional, sino que sancionará a todos aquellos que apoyen a la Corte Penal Internacional cuando ésta actúe contra ciudadanos americanos o contra sus aliados. Eso es un desafío a la legalidad internacional de una extraordinaria importancia.

Se rompe el orden mundial basado en reglas...

El desafío que representa eso es decirle al mundo que a través de una orden ejecutiva de su presidente y después a través de normas que pueda aprobar el Senado, EEUU va a obstaculizar el funcionamiento de la Corte Penal Internacional sancionándola si se atreve a cuestionar las actuaciones del Gobierno de Israel, que es uno de sus más importantes aliados.

Eso es un desafío tan claro a la legalidad y a la comunidad internacional que apoya la existencia de un órgano independiente que pueda perseguir los abusos contra los derechos humanos, que me parece lo más grave de todo lo ocurrido desde que yo deje el puesto en Bruselas. Y espero que la Unión Europea responda a este planteamiento.

El salón de actos de la Universidad Pontificia de Comillas, en Madrid, abarrotado para el discurso de su nuevo doctor 'honoris causa', Josep Borrell.

El salón de actos de la Universidad Pontificia de Comillas, en Madrid, abarrotado para el discurso de su nuevo doctor 'honoris causa', Josep Borrell. UPC

El presidente Zelenski acaba de anunciar que está dispuesto a hacer un intercambio de territorios para conseguir la paz. Y que ofrece contratos preferentes de reconstrucción y de explotación de sus minas de tierras raras a EEUU, tras las amenazas de Trump. ¿Ésta es una guerra que va a ganar Putin, y Europa será el gran pagador?

Es evidente es que el Gobierno de Joe Biden estuvo dando un apoyo muy importante a Ucrania. Aunque, por cierto, la Unión Europea ha dado un apoyo a Ucrania, en términos cuantitativos, aún mayor que el de Estados Unidos. O sea, que no tenemos por qué estar acomplejados.

Ahora, la gran incógnita todavía no resuelta es qué actitud va a tomar el nuevo Gobierno de Trump. Digo todavía no resuelto porque, que yo sepa, no ha habido ninguna toma de posesión concreta por su parte. Son todo especulaciones sobre las condiciones que podría o podría no haber. Sí sé que dijo que tenía la intención de acabar esta guerra rápidamente. Pero todo el mundo quiere que esta guerra acabe rápidamente. La pregunta es cómo: no que se acabe, sino cómo se acaba.

Usted se dice defensor del multilateralismo y de hacer de la Unión Europea un actor fuerte en ese contexto. ¿Cuál es su valoración sobre la reciente cumbre de Patriots en Madrid?

He defendido siempre una aproximación a la política internacional basada en el multilateralismo, en la apertura. No sé si esto es la que defienden exactamente los reunidos aquí en Madrid, más bien parece claro que no. La clave es cómo y quién está construyendo el mundo de mañana. Si serán las democracias a favor de un orden multilateral basado en reglas o si van a ser gobernantes más o menos autocráticos imponiendo un orden basado en la fuerza, en la ley del más fuerte.

En eso hay varios que compiten. Hay actores mundiales hoy que pretenden construir un mundo donde la fuerza prime sobre el derecho. No es ninguna novedad, eso ya pasó siempre hasta la II Guerra Mundial. El problema es que cada vez esta dinámica parece agravarse.

¿Hasta cuándo podría aguantar la Unión Europea en ese mundo sin tener una voz fuerte?

La UE ha tenido una posición muy firme y muy unida en la defensa de Ucrania. Pero durante mi mandato, desgraciadamente, no hemos estado tan unidos a la hora de hacer frente al conflicto en Gaza. Pero eso no quiere decir que la unión no tenga voz. En algunos casos, esa voz es más firme porque está más unida, porque tiene detrás una posición común de los Estados miembros; y en otros casos no es tan unida y, por lo tanto, tiene menos capacidad de acción. Eso depende de las circunstancias y de las distintas posiciones de cada uno de los Veintisiete.

¿Cómo ve esta posible guerra comercial con Estados Unidos? 

Bueno, pues que no es una posible guerra comercial, aunque no le cuento nada que usted no sepa. Desde que Donald Trump ha tomado la presidencia en Estados Unidos, ha implantado una dinámica de imponer impuestos a la importación, aranceles. ¡Y todos los días nos anuncia unos cuantos! Los últimos afectan a productos europeos como han afectado a México y a Canadá... aunque luego ha habido un retraso con ellos y con China.

Él ya había anunciado que lo haría, que iba a imponer aranceles carísimos. No es nada sorprendente, dijo cómo iba a ser y lo está haciendo. ¿Que eso puede desencadenar una guerra comercial, en la medida en que los afectados por estas actuaciones decidan hacer lo mismo y entre todos provoquemos una contracción del comercio internacional? Ciertamente, esta posibilidad existe. Y eso es lo que todos tendrán que considerar.

¿Europa y España pueden afrontarlo con músculo?

Yo creo que Europa está en condiciones de resistir a la presión de los Estados Unidos de Trump, porque estos impuestos a la importación tienen una dimensión geopolítica. Se utilizan como instrumentos de coerción, como instrumentos de dominio. Por otra parte, no hay nada nuevo en esto. La historia americana está llena de la utilización de los instrumentos comerciales como presión política. En su toma de posesión, ya Trump citó ejemplos de otros presidentes norteamericanos que los habían utilizado.

Creo que, frente a una actitud así, la conducta europea tiene que ser de resistencia, de oponerse. No puede dejarse hacer. No puede pensar que la mejor manera de resistir a los planteamientos de Trump sea allanarse. ¡Europa tiene muchas capacidades! En la anterior legislatura, la Comisión creó lo que se llamó entonces el Instrumento anticoerción, es decir, un instrumento pensado para reaccionar cuando un actor político tomara medidas de presión contra Europa. No sé si se considera oportuno o no hacerlo, pero ese instrumento existe.

La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha anunciado una inversión de 200.000 millones en Inteligencia Artificial. ¿Estamos a tiempo en la UE, o en la carrera con EEUU y China ya hemos perdido demasiado tiempo?

Creo que la Unión Europea tiene un retraso considerable en Inteligencia Artificial, eso es de sobra conocido. Durante la anterior legislatura se empezó ya a tomar clara conciencia de este retraso y todas las medidas que se tomen para avanzar en esta tecnología, me parecen muy bien. Desconozco los detalles de las propuestas que dice usted que ha hecho la actual presidenta de la Comisión, pero sin duda de Europa tiene un retraso que hay que cubrir en materia de Inteligencia Artificial. 

Alberto Priego, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Pontificia de Comillas, junto a Josep Borrell.

Alberto Priego, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Pontificia de Comillas, junto a Josep Borrell. UPC

En este nuevo papel que debe representar la UE ante un nuevo orden mundial, ¿debe girar su mirada hacia América Latina, más como un socio clave?

Hemos trabajado mucho, durante la anterior legislatura, para colocar América Latina en la pantalla radar de la Unión Europea. No estaba y tiene que estar más todavía. Pero se han hecho progresos, en particular, con respecto a México. Finalmente, parece que la modernización del acuerdo comercial se ha conseguido ya, en los últimos días de mi mandato. Aunque, por desgracia, el capítulo de energía no está incluido. Pero es un paso al frente importante, que debo lamentar que hayamos tardado muchísimo tiempo en conseguirlo.

Cuando fui a México a asistir a la toma de posesión de la nueva presidenta, Claudia Sheinbaum, tuve ocasión de dialogar con mi buen amigo Marcelo Ebrard, el ministro de Economía. Ahí, le señalé la absoluta voluntad de la UE de cerrar ese acuerdo cuanto antes, puesto que habíamos aceptado todos los planteamientos de México. Y poco tiempo después de que llegara la nueva Comisión, se logró. Es una buena noticia para las relaciones comerciales con México. Y en la medida en que el mercado americano se pueda cerrar, es bueno que busquemos nuevos mercados, nuevos socios comerciales, y relaciones comerciales más intensas con ellos.

España impulsó con fuerza el acuerdo con Mercosur.

El ejemplo de Europa y México es un buen ejemplo. Antes se hizo con Chile, todavía estando yo en el cargo de Alto Representante. Y ahora se ha abierto el principio el acuerdo con Mercosur. La presidenta Von der Leyen fue expresamente a Brasil para hacer ver la importancia de ese acuerdo, al que ahora hay dar forma. Pero está claro que si la economía estadounidense presenta una cierta tendencia a cerrarse, a comerciar menos, a hacer más caro el comercio, los demás actores económicos mundiales tendrán que buscar nuevos partenariados.