Vargas Llosa en la Feria del libro de Göteborg de 2011. Foto: Wikimedia Commons

Vargas Llosa en la Feria del libro de Göteborg de 2011. Foto: Wikimedia Commons

A la intemperie

Vargas Llosa y sus dos pasiones

Los escritores Pedro Cateriano y Alonso Cueto han coincidido en la publicación de sendos libros en los que se recorre el pensamiento y las claves de Mario Vargas Llosa.

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Publicada

Acabo de terminar de leer Vargas Llosa. Su otra gran pasión, de Pedro Cateriano, una gran biografía política del tótem de las literaturas de lengua española en las últimas décadas: casi quinientas páginas de trabajo profundo y muy riguroso que lo dicen todo de las ideas y de la evolución políticas de Vargas Llosa.

Cateriano trata en este caso de ser objetivo por todos los medios a su alcance, y en muchos de los capítulos de su ensayo biográfico sobre el novelista peruano lo consigue. Pero es obvia su motivación principal al escribir tan trabajoso texto: nace de la admiración hacia el nobel de Literatura y su estrecha amistad con él a lo largo de toda su vida.

Lo cual no empece para que la lucidez de Cateriano se imponga a esa cercanía para lograr una biografía que lo dice todo de la pasión política de Vargas Llosa, de sus ideas, contradicciones y certidumbres. Capítulo a capítulo, desde su adolescencia más joven hasta los escritos de la vejez, Cateriano consigue desnudar el pensamiento y la pasión de Vargas Llosa por la política.

El capítulo de la decisión de Vargas Llosa de presentarse a la presidencia de la República del Perú aclara por completo el compromiso que el escritor tuvo siempre con su país, incluso en los momentos en los que más distanciado se encontraba de él. Queda claro que, durante toda su vida, Vargas Llosa ha sido y es, desde que tuvo uso de razón hasta ahora mismo, un rebelde contra los autoritarismos, las tiranías y las dictaduras de cualquier tipo, aunque tampoco ha perdonado nunca a las democracias frágiles y débiles llamadas a sucumbir por sus propios errores.

¿Es Vargas Llosa un individualista precoz en su juventud y contumaz durante toda su vida? Leyendo Vargas Llosa. Su otra gran pasión, se descubre, para los lectores que no lo sabían, los desplantes que Vargas Llosa le hizo a la política que no le gustaba en un mundo que ya criticaba en sus novelas.

Portada de 'Vargas Llosa. Su otra gran pasión', de Pedro Cateriano (Planeta)

Portada de 'Vargas Llosa. Su otra gran pasión', de Pedro Cateriano (Planeta)

¿Es Vargas Llosa, al fin y al cabo, un moralista? Me gustaría decir hoy, tras leer este profundo y trabajado ensayo biográfico de Cateriano, que Mario Vargas es un librepensador (o un pensador libre), aunque a veces es evidente que tal vez haya sido más pasional con su ideología, ahora liberal al extremo, que con sus ideas.

No es el único escritor en la historia que salta desde un pensamiento original de izquierdas a un pensamiento (así lo dice él) liberal que abraza muchas ideas de la derecha. De modo que no vale la pena escandalizarse por el camino recorrido de Vargas Llosa. Es bastante común. Pero una cosa queda completamente clara en el ensayo de Cateriano: su pasión política está enraizada en la defensa absoluta de la libertad, en general, y de las libertades individuales.

"La pasión política de Vargas Llosa está enraizada en la defensa absoluta de la libertad, en general, y de las libertades individuales"

Ya sabemos que la otra gran pasión de Vargas Llosa, la fundamental, es la literatura, la escritura literaria. Ya lo decía Carlos Barral, en la juventud del novelista peruano: “Es el único novelista que conozco que trabaja como un obrero y vive como un burgués”. Uno de los más profundos y serios conocedores de la obra y la personalidad de Vargas Llosa es el también peruano Alonso Cueto, en estos momentos —y desde mi criterio de lector y conocedor de la literatura peruana— el más importante novelista de su país tras Vargas Llosa.

Mañana en Lima, en el Centro Cultural PUCP se presentará, por parte de Patricia del Río y Gustavo Rodríguez, el ensayo de Alonso Cueto, Mario Vargas Llosa. Palabras en el mundo, una lúcida reflexión sobre las claves escondidas o evidentes de las obras de Vargas Llosa.

Portada de 'Mario Vargas Llosa. Palabras en el mundo', de Alonso Cueto (Alfaguara)

Portada de 'Mario Vargas Llosa. Palabras en el mundo', de Alonso Cueto (Alfaguara)

No he leído el ensayo, pero sé que Cueto es un scholar de una seriedad imponente. Y he hablado con él, semana tras semana, sobre este libro que ahora verá la luz un día antes de que Vargas Llosa cumpla 89 años en su casa de la ciudad de Lima, donde pasa la mayoría de su tiempo leyendo y releyendo libros, otra de las pasiones celebradas y nada escondidas del nobel peruano.

Sé que voy a recibir muy pronto en mi casa de Madrid uno de los primeros ejemplares de Mario Vargas Llosa. Palabras en el mundo. Y sé ya que está dedicado a Fernando Ampuero, Efraín Kristal y a mí mismo, según Alonso Cueto porque somos los que más horas hemos hablado con él de Vargas Llosa a lo largo de su vida.

Soy de los que no creen en absoluto en las casualidades. Todo es sincronicidad, un hilo matemático e invisible que nos une y conecta todos nuestros episodios vitales. Y sé que, sin ponerse de acuerdo, Cateriano y Cueto han escrito sus libros sobre Vargas Llosa sin tener en cuenta los tiempos en los que iban a terminarlos. Pero han coincidido. Gran homenaje de admiración y amistad hacia Vargas Llosa, ya retirado de la vida pública y cumpliendo años. Felicidades a Cueto y Cateriano. Me felicito en su amistad de tantos años ya. Y felicidades muchas a Vargas Llosa por su cumpleaños. Cúmplete, como dicen en Lima.