Vivimos en un mundo cada vez más fugaz, sin apenas reflexión, empujados por la exigencia de tener novedades que contar y romper la rutina diaria.

La política no es ajena a esta montaña rusa y las redes sociales ayudan a que se acelere el ritmo. Impactar en los ciudadanos con anuncios sobre inversiones, proyectos y celebraciones para hacer ver que sus vidas cambiarán a mejor.

Datos, reels y “últimas horascaen sin freno sobre la ciudadanía que no tiene capacidad ni tiempo para digerir tanta información.

Esto no es nuevo, la antigua Roma ofrecía pan y circo para tener calmada a la población. El problema llega cuando lo novedoso se convierte en rutinario, es un día más.

Zaragoza no se vende es el lema que el pasado domingo recorrió las calles de la capital aragonesa. Una plataforma compuesta por cuarenta asociaciones inundó el centro de Zaragoza -cerca de 4.000 personas según los organizadores y 2.500 según Policía Nacional-.

Una protesta ciudadana contra algunos de los acontecimientos más recientes y controvertidos de la ciudad: la Operación Romareda, la ampliación del parque de atracciones, la gestión cultural de la ciudad y el uso de zonas públicas para negocios privados entre otras.

Siempre es necesario conocer con cierto detalle todo lo ocurrido para saber dónde nos encontramos.

Debemos remontarnos al año 2019. La Operación Romareda echa a andar con un acto coprotagonizado por Jorge Azcón, candidato a la Alcaldía de Zaragoza, y Christian Lapetra, representante de los propietarios del Real Zaragoza, para anunciar la construcción de la nueva Romareda. Los tiempos son importantes, el anuncio se produce tres días antes de las elecciones.

Las redes sociales echan humo tras el anuncio y muchos aficionados apoyan la propuesta porque ya era hora de que la ciudad tuviera un campo como se merece.

Jorge Azcón es nombrado alcalde de Zaragoza. Club y Ayuntamiento firman un convenio donde el Real Zaragoza se compromete a pagar la obra de la Romareda a cambio de la concesión administrativa, por 75 años, para la gestión del estadio municipal. La reforma del estadio tendrá un coste aproximado de 70 millones de euros y ni un euro saldrá del Consistorio.

Verano de 2022. Un grupo inversor liderado por Jorge Mas viene a tomar las riendas del club. Por los pasillos se rumorea que detrás de la operación está el Atlético de Madrid pero todos nos vemos abrumados por los Beckham, Messi y la palabras del que será el nuevo presidente del club.

Los nuevos propietarios mueven algunas piezas del tablero. Salen de la dirección del club César Alierta, Christian Lapetra, Luis Blasco, Fernando Sainz de Varanda, Juan Uguet y Fernando de Yarza López-Madrazo. Entran Jorge Más, Gustavo Serpa, Mariano Aguilar, Emilio Cruz y Laurence Cook.

Llama la atención que sólo una pieza de los antiguos propietarios permanezca con la nueva propiedad como consejero del club: Juan Forcén. Al parecer, el constructor aragonés, amigo de Jorge Azcón, resulta fundamental para el proyecto que la propiedad quiere desarrollar en la entidad.

Jorge Mas quiere llevar al Real Zaragoza a lo más alto, aspiramos a ser un equipo top en Europa afirma. La afición recupera la esperanza de que el león vuelva a rugir como en los momentos más gloriosos de su historia. Esta vez sí.

Los medios locales abrazan efusivos a la nueva propiedad. Editoriales sin firma alaban al nuevo presidente Querido Jorge Mas: estás haciendo lo que Zaragoza no supo hacer en décadas. Nos anuncian que Jorge Más ha fichado a Messipara el Inter de Miami. Todo es alegría, malo será que algo no caiga por aquí.

La situación deportiva cambia poco pero la guinda del proyecto sigue siendo la nueva Romareda.

Año 2023. Algunos personajes del proyecto cambian. Natalia Chueca gana las elecciones a la alcaldía de Zaragoza y Jorge Azcón pasa a liderar el Gobierno de Aragón. Todo parece más sencillo bajo un mando único pero diversos informes, licitaciones y recursos encontrados por el camino complican la situación.

El campo municipal ya no saldrá gratis, dicen que debemos luchar por ser sede del Mundial, Zaragoza se lo merece y cualquier crítica al proyecto se califica de antizaragocista. Ayuntamiento, DGA y club constituyen La Nueva Romareda, S.L.

Año 2024. Los números no salen, los costes previstos se disparan. El Ayuntamiento, que aportó el suelo valorado en 24,5 millones, vuelve a inyectar 3,1 millones. La DGA, que inicialmente puso 20 millones, participa con otros 4 y el club propone sumar 6,8 millones a los 6 ya abonados.

El grifo no se cierra. Son necesarios 169 millones de euros -150,3 corresponderán al coste del estadio, 15,3 al campo modular y a la urbanización del Parking Norte de la Expo donde será instalado y 3,2 a los costes operativos-.

Por el camino perdonamos 1,5 millones en impuestos por crear cinco empleos, entre los que se encuentra el gerente de La Nueva Romareda, S.L., y recalificamos un skatepark para poder vender suelo urbano. Todo vale para cuadrar las cuentas.

Hoy, en la antigua Romareda, quedan lejanas las ilusiones de un proyecto deportivo, se guarda silencio en el lanzamiento de un penalti que puede llevarnos a puestos de descenso a 1ª REF y los zaragocistas sólo esperamos un milagro para que el club no desaparezca, lleguen tiempos mejores y el nuevo campo no termine como el photocall más caro de la historia.

Y es que a veces la vida pasa tan deprisa.