
Biar, Alicante.
Ni Xixona ni Guadalest, el pueblo alicantino que es la cuna de la miel y la artesanía
La provincia cuenta con municipios que tienen una gran tradición gastronómica y están especializados en productos locales.
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En el interior de la provincia de Alicante y a 650 metros sobre el nivel del mar, se encuentra un pueblo que destaca por su patrimonio medieval, pero también por ser la cuna de la miel y la artesanía alicantina.
Una de sus tradiciones más arraigadas ha estado vinculada a las abejas, gracias a su importante apicultura, una actividad que ha dejado una profunda huella en Biar.
Desde tiempos antiguos, la apicultura ha sido una parte esencial de la vida en este pueblo, donde las colmenas se cuidaban con esmero y dedicación para producir una miel de romero de calidad excepcional.
"Esta práctica, que se ha transmitido de generación en generación no solo es un testimonio del respeto de los biarenses por la naturaleza, sino también de su habilidad para trabajar en armonía ella. La miel de Biar es conocida por su pureza y sabor, reflejando la riqueza floral de los campos que rodean la localidad", señalan desde el municipio.
Hoy en día, aunque la tecnología ha avanzado, los apicultores de Biar siguen manteniendo viva esta tradición, asegurando que cada frasco de miel continúe siendo "un verdadero regalo de la naturaleza", indican.
Por otro lado, la artesanía en Biar, no es simplemente una actividad, es una forma de vida. "Aquí, las manos de los artesanos han tejido a lo largo del tiempo un legado que conecta el pasado con el presente, donde cada pieza elaborada cuenta una historia y lleva consigo el alma del pueblo", explican desde el Ayuntamiento.
Uno de los pilares de esta tradición es la cerámica, con más de 150 años de historia en Biar. Se conserva una de las pocas cerámicas en la Comunitat Valenciana, que se caracteriza por sus tonos predominantes en azul y blanco, junto con otros colores.
Este arte se ha transmitido de generación en generación, donde los alfareros, con una paciencia infinita, crean piezas únicas. El legado de esta tradición lo ha recogido Cerámica Maestre, el único taller que todavía realiza este tipo de cerámica y que puede visitar su tienda en el Camino de la Virgen.
Además, villa de Biar, famosa por sus plantaciones de almendros, es también conocida por la tradicional fabricación turronera, una tradición que sigue viva con la fábrica local Heretat de Soler. Esta empresa familiar, con más de 80 años de experiencia, es un icono en la fabricación de turrones artesanos y pastas tradicionales.
El turrón blando y el turrón duro son sus productos estrella. Hoy en día, la empresa sigue innovando, explorando nuevas fórmulas que mantienen viva la esencia del turrón, pero con un toque moderno.