
Molinos de la fábrica de Xuvia en la década de 1920. https://cimixnaron.gal
Juan de Lestache Nugos, el francés que fundó cerca de Ferrol la mayor fábrica de harinas de España
La historia de una fábrica única en España que evitó que los ferrolanos tuviesen problemas de hambrunas
Otra fábrica de leyenda: La fábrica gallega que creó un Rey hace 200 años (y todavía sigue en funcionamiento)
Filón de Bizancio fue un ingeniero, inventor y escritor griego del siglo III a.n.e cuyas obras trataron sobre campos como la mecánica, las matemáticas, la hidráulica o la neumática. De su privilegiada mente salieron infinidad de ideas y conceptos nunca vistos sobre construcción de puertos, máquinas de guerra ofensivas y defensivas, dispositivos que funcionaban por presión del aire o del agua e incluso juguetes mecánicos. Filón inventó la cadena, el muelle, una ballesta automática, un precursor del termómetro e incluso el primer molino de agua de la historia. Este “protomolino” realmente era un artilugio conocido como la rueda de Perachora, de donde partiría el concepto para los molinos de agua, un invento revolucionario que cambiaría para siempre la historia de la humanidad y que se empleaba no solo para la molienda del grano sino también para fraguas y trabajos agrícolas, aunque no se popularizarían hasta la baja Edad Media. La importancia de los molinos llegó a ser tan extraordinaria que se creaban industrias a su alrededor y eran protegidos y promovidos por reyes y Estados. Por ese motivo, en el siglo XVIII, un francés que se había enamorado de Ferrol vio en los molinos una gran oportunidad de negocio y creó, junto a otro compatriota, la mayor fábrica de harinas de España, la Real fábrica de harinas de Xuvia, un lugar que se convirtió en la capital harinera del país. El nombre de aquel emprendedor era Juan de Lestache Nugos.

Lavamanos automático obra de Filón de Bizancio. https://es.wikipedia.org
En 1740, durante el reinado de Felipe V, se ordenó la creación de unos grandes astilleros y un arsenal en Ferrol, un pequeño pueblo marinero que no contaba con más de 250 vecinos. Pero esta nueva industria lo convirtió en uno de los lugares más poblados del Reino de Galicia.
En 1778 tenía más de 30.000 habitantes y a finales de siglo, más de 40.000, lo que provocaba que no fuera fácil dar de comer a todos. Además, debido a las guerras y a su importancia estratégica, se realizaban bloqueos marítimos que complicaban todavía más el abastecimiento de los vecinos y los barcos y marineros que allí se resguardaban.

Puerto de Ferrol en el siglo XVIII. https://arquivosdegalicia.xunta.gal
Durante los reinados de Fernando VI y Carlos III comenzaron a llegar a Ferrol gran cantidad de empresarios y emprendedores franceses atraídos por la importante actividad económica de la ciudad, entre ellos, Juan de Lestache Nugos.
Lestache, nacido en la localidad de Vienne en 1742, llevaba desde niño vinculado al trabajo y al comercio de harinas de la mano de su padre. En 1767, con 25 años, se embarcó en Burdeos en un barco de transporte de harinas cuyo destino era Ferrol. A su llegada se encontró una ciudad en plena efervescencia en donde las industrias reales habían provocado la creación de nuevos barrios como el de la Magdalena o el de Esteiro, para poder albergar el importante crecimiento de población.

Maqueta del Real Astillero de Esteiro en el año 1775. Fundación EXPONAV
Consciente de las grandes oportunidades de negocio que ofrecía la ciudad, decidió establecerse en ella dedicándose a la importación de cereales, harinas y cualquier otro artículo necesario para esta emergente y prometedora ciudad naval.
Se casó con una vecina de Neda, adonde trasladó su residencia y desde donde observó la necesidad de alimentar a toda esa población que no paraba de crecer. Viendo la oportunidad que aquella demanda ofrecía, decidió asociarse con otro emprendedor francés, Francisco Bucau, para comprar varias parcelas a orillas del río Grande de Xuvia, en la jurisdicción de Narón.

Representación idealizada de Juan Lestache y Francisco Bucau. https://cimixnaron.gal
Allí construyeron cuatro magníficos molinos de harina (en dos edificios) tomando como modelo los que había visto de joven en Francia y comenzaron a funcionar en 1775. Durante el siglo XVIII se habían desarrollado en su país de origen numerosos avances en el empleo de la energía hidráulica que buscaban moliendas más eficientes y rápidas para conseguir harinas de mejor calidad, innovaciones que Lestache incluyó en su fábrica.
La fábrica de Xuvia estaban formada por tres construcciones unidas por un patio central: los molinos, dos edificios construidos directamente sobre el río, un almacén con gran capacidad para abastecer a toda la comarca que contaba con muelle propio para traer el grano y llevar la harina procesada, y una casa en la que vivía Lestache y su familia y desde donde gestionaba sus negocios.

Los molinos en la actualidad. https://cimixnaron.gal
Estos molinos funcionaban igual que los tradicionales, pero contaban con esas innovaciones que los hacían mucho más productivos, como muelas de piedra de pedernal fino francés o maquinaria para limpiar y cribar el trigo de manera semiautomática.
Su situación geográfica era perfecta, tanto para la producción como para el transporte, ya que permitía aprovisionarse de grano tanto por tierra como por agua y enviar luego la harina tanto a los hornos de pan de la comarca como al puerto de Ferrol, donde Lestache contaba con una flota propia de transporte con la que importaba grano desde Burdeos, San Petersburgo, Londres o Filadelfia, además de cuero desde Argentina, vinos franceses, bacalao de Noruega y lino de Rusia.

Carta náutica de la Ría de Ferrol. https://www.ign.es
En 1786, Juan Lestache compró su parte a su compatriota y se quedó en solitario al frente de unas instalaciones que tenían una producción anual de más de 3.000 toneladas de trigo, una enorme capacidad que le permitió abastecer a toda la ciudad de Ferrol así como a las poblaciones de su entorno, contribuyendo a atenuar las crisis debidas a los bloqueos derivados de los conflictos con Inglaterra. Su capacidad productiva era tan grande que, en muchas ocasiones, el excedente de producción permitía la venta y exportación del producto a otros países, principalmente en América, donde se enviaban en barriles estancos de madera de roble.

Los molinos antes de ser restaurados. https://es.wikipedia.org
Su éxito le permitió establecer en la otra orilla del río una fábrica de papel en 1787 y en 1789 una fábrica de curtidos, una actividad que mostraba un crecimiento exponencial.
En mayo de 1802, Lestache falleció en su casa de Ferrol, tras una grave enfermedad. Fue enterrado en la iglesia parroquial de San Julián de Ferrol. Tres años después de su muerte, su viuda y sus hijas tuvieron el privilegio de recibir el Escudo de las Armas Reales para su fábrica, que ya sería conocida para siempre como la Real fábrica de harinas de Xuvia, la fábrica de harina más importantes de Galicia y la primera del país en su sector.

Los molinos antes de ser restaurados. https://es.wikipedia.org
Aunque pueda parecer una industria más, la fábrica de Lestache y su visión fueron vitales para que miles de personas no muriesen de hambre. Además, el crecimiento de una ciudad como Ferrol no habría sido posible sin ella.
¿Y qué fue de esta fábrica? Entre los años 2002 y 2009, el ayuntamiento de Narón compró los molinos para frenar su deterioro, ya que se encontraban en estado de abandono, recuperarlos y rehabilitarlos. Hoy en día se pueden visitar y vivir una experiencia única, conociendo los molinos que salvaron a Ferrol. Sin ellos, esta ciudad no se entiende.

Maquinaria de los molinos en 2023, tras su restauración. https://cimixnaron.gal
Iván Fernández Amil. Historias de la Historia.
Otras historias de Ferrol:
Referencias:
es.wikipedia.org
elespanol.com/quincemil
lavozdegalicia.es
cimixnaron.gal
oarqueologodearon.wordpress.com
diariodeferrol.com
harineras.blogspot.com
galiciamaxica.eu
asociacionbuxa.com
enfoques.gal