
Jordi de la Fuente, en un acto en una localidad catalana con la bandera del Movimiento Social Republicano (MSR), de inspiración neofascista.
Del pañuelo palestino y el saludo nazi a dirigir el sindicato de Vox: así ha sido el ascenso del concejal Jordi de la Fuente
El líder, que fue acusado de "antisemitismo", ahonda en las contradicciones del partido de Abascal, que mantiene excelentes relaciones con el gobierno israelí.
Más información: Jordi de la Fuente, el edil de Vox que llama a un 2 de Mayo contra la amnistía y defendió a Putin y Hezbolá
Una noche de hace 16 años, Jordi de la Fuente pensó que la organización en la que militaba no estaba siendo suficientemente clara. Cogió un bote de espray, se fue él solo al lado de una sinagoga de Barcelona y escribió: "El verdadero Holocausto es el de Palestina". Incluso sus compañeros de partido, fervientes enemigos de Israel, se quedaron sorprendidos.
La formación a la que pertenecía se llamaba Movimiento Social Republicano (MSR), un grupo ya extinto de inspiración neofascista en el que cabía de todo: falangistas, neonazis, comunistas o anarquistas de la CNT. De ahí coqueteó con otros partidos de extrema derecha, hasta que llegó a Vox, que este sábado lo aupará como nuevo secretario de su sindicato Solidaridad.
El batiburrillo del MSR puede resultar difícil de digerir, pero no lo es tanto. Se trataba de una formación de naturaleza anticapitalista y revolucionaria, que bebía del fascismo original. Es decir, de aquel que fundó Benito Mussolini, tras ser expulsado del Partido Socialista Italiano, y que intentó recuperar en sus estertores con la República Social Italiana -o República de Saló- durante los últimos días de la Segunda Guerra Mundial.
El MSR había nacido bajo esa idea, capitalizada por el Movimiento Social Italiano, otro grupo heredero del fascismo del que salieron partidos antisistema como la Fiamma Tricolore u otros que se integraron en él como Fratelli d’Italia, al que pertenece la hoy primera ministra italiana, Giorgia Meloni. De hecho, Jordi de la Fuente reconoce que se afilió al MSR tras una estancia de una semana en Roma junto a movimientos hermanados.
Tenía entonces 19 años y, aunque con 15 o 16 ya había empezado a leer "manifiestos antiglobalización" y manuales de "fascismo clásico" -confesó él mismo en una entrevista-, fue entonces cuando encontró su epifanía. Acababa de ingresar en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, donde estudió Ciencias Políticas.
Eran tiempos de agitación ideológica. Albert Rivera ya había posado desnudo para un cartel de Ciudadanos, por lo que Jordi de la Fuente y sus compañeros de carrera decidieron emularlo. Envueltos, eso sí, con esteladas.
Poco después entró en un partido, el MSR, que defendía la unidad nacional, criticaba el fenómeno de la inmigración como una disfunción del capitalismo e identificaba a Estados Unidos e Israel con el gran leviatán.

Jordi de la Fuente posa en un cartel junto a compañeros de universidad.
En la citada entrevista, realizada hace 10 años en una radio interna del Movimiento Social Republicano, declaró que la primera medida que aplicaría en el hipotético caso de llegar al poder sería salir de la OTAN. "A lo mejor alguien pensará: los islamistas nos van a invadir. No, tranquilos. Si los islamistas vienen es porque Estados Unidos les deja. Porque son Estados Unidos e Israel quienes los financian", reflexionaba.
Alguien que compartió militancia con él desde la primera hora asegura que "empezó muy joven, no tenía una ideología muy definida". "A cada uno le iba diciendo lo que quería escuchar. Seguramente no fuese más un 'facha' normal y corriente que iba de revolucionario”, agrega esta fuente.
Odio a Israel
Su primera acción política fue en unos cines, en la Avenida de la Diagonal de Barcelona. Allí, se subió a un altillo, desde donde comenzó a lanzar panfletos del MSR. El encargo no tenía mayor importancia, se trataba de bregar a los nuevos cachorros, pero él se lo tomó muy en serio e incluso le puso un nombre a su bautizo de fuego. Lo llamó "campaña futurista".

En un acto, con la bandera de España y el pañuelo palestino al cuello.
Desde entonces siempre estuvo al frente en las manifestaciones, siempre con el megáfono en mano, el pañuelo palestino al cuello y la bandera negra con la llama del MSR tomada de grupos neofascistas. Concretamente, del citado Movimiento Social Italiano.

Cartel del MSR.
En 2010 ya encabezaba los carteles del movimiento, con patillas largas y camisa negra, en un acto conmemorativo del 12 de octubre -día de la Hispanidad- titulado 'La unidad de nuestro pueblo, nuestra libertad'. En la ilustración de aquel evento, un brazo con el logo del MSR, la bandera de España y la de Corona de Castilla y Aragón se enfrenta a otro con la enseña de Estados Unidos, la de Israel, la de Marruecos, la de la OTAN y una estelada con el símbolo del dólar.
"El MSR siempre fue un movimiento antisionista. Recuerdo una vez que organizamos un acto llamado 'jornadas por la disidencia' en el que alguien dijo algo en contra de Hamás y él empezó a gritar enfurecido que entre Hamás e Israel tenía muy claro con quién había que estar", afirma un antiguo compañero.
Hezbollah y Rusia
Fruto de esa combinación de odio a Israel y defensa de una economía de Estado que protegiera a los nacionales, en 2013 aceptó una invitación para viajar a Beirut a un acto organizado por el Partido Nacional Sirio, representante de un panarabismo socialista. Su enlace en España fue un abogado libanés afincado desde hace 40 años en Barcelona llamado Adnan Azzedine.
En las conferencias participaron partidos libaneses y sirios de corrientes comunistas, laicas y baazistas (del partido Baaz, al que pertenecían Sadam Husein o Bashar al Asad). Aunque las charlas también contaban con el interés de Hezbollah, aliado de Irán en la región. La televisión del partido-milicia retransmitió el evento y aún existe una fotografía de Jordi de la Fuente con un parche de Hezbollah en su cazadora.
En el MSR se autodefinían nacional-bolcheviques, aunque otros los califican como rojipardos. Es decir, algo así como una combinación de las corrientes marxistas del siglo XX, mezcladas con una dosis de altermundismo, anticapitalismo, anarquismo y el fascismo tradicional.
Una ideología en la que también encajan teorías procedentes de Moscú. En esta época De la Fuente escribió el prólogo de dos libros de Alexander Duguin, un filósofo considerado casi como una especie de mesías y demasiado radical incluso para el Kremlin.
La principal doctrina de Duguin, autor de la llamada 'cuarta teoría política' -que superaría el liberalismo, el socialismo y el fascismo- es la defensa de Rusia como corazón de un proyecto euroasiático que debería devolver a Occidente a sus raíces nacionales y cristianas (ortodoxas en el caso ruso).
En una conferencia posterior en la Casa Rusia, De la Fuente aseguró que la única forma de expandir esta ideología euroasiática era actuando como "caballos de Troya" en Europa. "Espero y deseo que esta espiritualidad y visión multipolar de Rusia se contagie a través de partidos", afirmaba entonces.

Jordi de la Fuente hace un saludo con tres dedos, que en la simbología neonazi representa un juramento al Führer.
También hay imágenes de Jordi de la Fuente haciendo un gesto con tres dedos -que en la simbología de estos grupos radicales representa un juramento al Führer-, en manifestaciones con jóvenes de estética neonazi y en una discoteca levantando la mano para hacer el saludo fascista.
Él rechazaba ser considerado franquista y nunca ha reivindicado la figura del dictador. Pero sí siguió la estela de un falangismo de carácter nacionalsocialista, inspirado también en el primer fascismo de Mussolini. "Estamos en el siglo XXI, yo no sé si llamarle fascismo o cómo llamarle. Me da igual, lo que soy es lo que defiendo, que es la identidad y la justicia social", sentenciaba Jordi de la Fuente en 2014.

Al fondo, sentado con gafas de sol, junto a un grupo que hace el saludo fascista.
Ambición política
Pero su recorrido en el MSR se estaba acabando. En 2015 había elecciones al Parlamento de Cataluña y él se vistió de médico para repartir pasquines frente al estadio de fútbol del Espanyol. Pese a que iba en cabeza en las listas, apenas consiguió 700 votos, por lo que decidió que tenía que salir si quería progresar.
"En el MSR nos quedó siempre claro que a De la Fuente le encantaba ser protagonista, le gustaba más un micro que a un niño un caramelo; no cejó -con aptitudes torticeras- hasta conseguir dirigir el movimiento, y aunque lo hundió en pocos meses, supo encontrar el lugar adecuado para conseguir algo que siempre buscó, vivir de la política", asegura Juan Antonio Llopart, fundador del MSR.

De la Fuente, con una gorra con el lema de Trump y un pañuelo palestino.
De la Fuente ingresó entonces en un partido llamado Plataforma per Catalunya (PxC), que había sido fundado a principios de siglo por Josep Anglada con el argumento principal de luchar contra la inmigración. PxC era un partido de extrema derecha, aunque Anglada asegura ahora que si él hubiera estado todavía en el partido, "gente como Jordi de la Fuente no habría entrado en él".
Su fundador se había marchado un año antes como consecuencia de divisiones internas. "Él venía de este otro grupo, con un historial falangista, muy ultra, que luego resultó ser muy útil para Vox a la hora de formar un nuevo proyecto que representaba una especie de golpe de estado dentro de la derecha catalana”, insiste Anglada.
Jordi de la Fuente contactó con otros partidos neofascistas como España 2000 -que compartía actos habitualmente con el grupo Hogar Social o Falange Española de las JONS-, pero cuando el PxC también se topó con sus propios límites, la cúpula del movimiento decidió autodisolverse e integrarse en Vox.
Salto a Vox
Fue entonces cuando Jorge Buxadé, también de pasado falangista y nacido en Barcelona, junto con Joan Garriga -primo de Ignacio Garriga, actual secretario general de Vox y candidato a las elecciones en Cataluña- buscaron en la cantera de otros movimientos para encontrar estos perfiles. Ahí comenzó el asalto al ala liberal del partido, cuyos representantes terminaron espantados.
De la Fuente se afilió a Vox en 2019 y aunque al principio lo mantuvieron en un segundo plano, poco a poco consiguió hacerse un hueco. Quienes lo conocen, aseguran que es muy perseverante, que sabe elegir compañía y presentar las credenciales adecuadas en el momento justo.
Meses después de llegar al partido volvió a coger un megáfono para arengar una manifestación contra un centro de menores migrantes en un pueblo de Barcelona que terminó con disturbios y gritos de "moros de mierda". La Fiscalía pidió para él dos años y dos meses de cárcel por un delito de odio.
Resumen de lo ocurrido en #Masnou: vecinos protestando en el Ayuntamiento para pedir que se termine la violencia de los #MENA. Han subido hasta el albergue donde están ellos soportando sus insultos y los de contramanifestantes progres
— Jordi de la Fuente (@JordidelaFuente) July 4, 2019
STOP violaciones #MANODURA #ElDelMegafono 📢 pic.twitter.com/j8IVSNy2aA
Se convirtió en la mano derecha de Ignacio Garriga y en 2023 fue elegido concejal de Sant Adrià del Besòs e ingresó en la Diputación Provincial de Barcelona como único representante de Vox. Ahora, a sus 38 años, dará el salto a nivel nacional para convertirse en el nuevo líder de su sindicato, Solidaridad.

Jordi de la Fuente, en primer plano, junto a Ignacio Garriga, en el campo del Espanyol.
El lobby judío ACOM, que en 2021 pidió que fuera apartado de Vox por haber participado en formaciones "antisemitas y xenófobas", ahora calla ante su nombramiento. También se impone el silencio dentro de los sectores más afines a Israel dentro del partido de Santiago Abascal, que ha mostrado una total afinidad con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
De la Fuente ya aseguró en su momento que su "militancia es sintomática de la evolución" de su "forma de pensar", mientras que para Vox todo aquello es pasado "muy, muy remoto", incluso "prehistórico". Así lo definió esta semana en rueda de prensa su portavoz, José Antonio Fúster.
Para él, siempre es mejor que haber militado "en la CUP, ERC o en algún otro partido golpista". Fúster depositó su "plena confianza" en una figura emergente que "siempre ha demostrado absoluto compromiso con las ideas de partido".